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sábado, 9 de enero de 2016

Correspondencia de mi amigo Julio Velasco ...Santa María de Tina

SANTA MARÍA DE TINA
S. M. R. A. 3 de diciembre de 2018.

D. José Manuel.

Para mí el nombre Pimiango va asociado a la expresión “de aquí a…”, que, junto con la “de aquí a Lima”, servía para señalar un lugar muy lejano y, por ello, generalmente desconocido y hasta fantástico y legendario. 
Ya en el Instituto de Enseñanza, aquellos jóvenes y beneméritos profesores nos llevaron a ver las cuevas de El Pindal, pero nada recuerdo de Pimiango, por donde obligatoriamente tuvimos que pasar, y sí del mar al lado de la caverna y un hombre con una linterna que nos señalaba unas misteriosas manchas en las paredes. Luego, algún amigo que pertenecía a “coros y danzas” me contó que había estado bailando en la localidad. Otro vecino, albañil, afirmaba haber trabajado en la construcción del elevado depósito de aguas. Alguna vez desde Colombres me pareció ver este depósito mirando al norte. De sus habitantes supe por lecturas que muchos eran zapateros itinerantes, que tenían una jerga especial para entenderse entre ellos, y ahí se acababan mis conocimientos sobre el Pimiango.

Cuando comencé a interesarme por la arquitectura románica, descubrí que más al este del faro de S. Emeterio y del yacimiento paleolítico estaban las ruinas de Santa María de Tina. Sentí la curiosidad de conocerlas.

Ya no está lejos. El tren de Laviana a Gijón (48 km.) tarda hoy tanto en llegar como un automóvil desde la primera localidad a Pimiango (122 km). Así que un día del mes de mayo, hace un par de años, emprendimos el camino, subimos al pueblo, lo atravesamos, paramos en el mirador para ver los Picos de Europa blancos de nieve, bajamos hasta el centro de recepción de la cueva al lado de la capilla de Santu Medé, dejamos el coche y en una agradable caminata por la cómoda senda llegamos a la iglesia de santa María de Tina.

Aparece ésta arruinada y abandonada en medio de un ocalital excesivo que amenaza con invadirla, oyéndose el fragor del mar que no se ve pero está próximo.


Es obra supuesta de finales del siglo XIII, incluso de principios del XIV, aunque con un estilo arcaizante, sobrio. Se conservan las paredes de mampostería rústica sin tejado, aunque las dovelas de un desafiante arco fajón permanecen sobre la nave única. La puerta de entrada de arco apuntado, sin ornamentación, se sitúa al oeste. La cabecera románica tiene tres ábsides semicirculares con tramo recto, el central más alto y ancho, separados de la nave por un arco de triunfo ojival, con vanos, estrechas saeteras y comunicados en el interior entre sí por arcos trabajados en sillares.

Fue monasterio y etapa en el Camino de Santiago. Hoy, da pena.


Salud.

Julio Velasco

Página con resto orrespondencia de mi amigo Julio Velasco: http://allumar.blogspot.com/p/correspondencia-de-mi-amigo-julio.html

2 comentarios:

  1. Eres un gran historiador y buen fotógrafo, si pudiera visitaría todos esos lugares con sus preciosas antigüedades

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  2. Un hospital en uno de los mejores parques de Oviedo.

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