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Botánica ,,, las flores.. con la colaboración de Julio Velasco Ordóñez

FOTOS Y COMENTARIOS DE 
Julio Velasco Ordóñez
Flor, sólo flor
A quien viere y leyere. Con esta campanilla azulada se acaba la serie dedicada a las flores (son 167 especies).
La de la foto no se ha identificado, aunque fue retratada hace meses: ¿una Gentiana clusii?, ¿una kochiana? No importa, la intención del redactor cuando comenzó, en broma, esta labor no era dar lecciones de botánica para lo que no se siente facultado, sino compartir el deleite estético que encontró al ver en una pantalla, aumentadas, las flores silvestres o asilvestradas que observaba en sus paseos.
Flor de orquídea

Esta flor de orquídea corresponde a la “manchada” (Orchis ustulata L.), llamada así por las pintas que aparecen en sus hojas lanceoladas como marcadas a fuego.
Comienza a florecer en las zonas bajas de Asturias en el mes de abril. A medida que avanza la primavera, es frecuente ver la inflorescencia en plantas que crecen en prados húmedos por encima de los mil metros de altitud.
La familia de las orquídeas suele tener unas hermosas flores en variedad, formas y color.


Flor de “diente de león”



Pasada la primera quincena de noviembre siguen apareciendo en Asturias, aquí y allá, en los bordes del camino, algunas flores de los “diente de león” (Taraxacum officinalis L.), enhiestas sobre su cabillo hueco, y aún llegarán a madurar sus globos de vilanos a poco que el tiempo lo permita. Las raíces fueron en la cruel posguerra sustituto de la achicoria, a su vez sucedáneo del café, también se consume como hortaliza en ensalada.
Fue planta muy empleada en medicina.


Flor blanca de centaura


La flor de centaurea albina que adjunto es, para mí, rarísimo ejemplar. Las centaureas (Centaurea aspera L.) tienen color rosa, rojo o morado, más o menos intenso, pero no blanco.
El lugar donde se fotografió está en el Valle del Nalón (Asturias), a una altura no superior a los 270 msnm, en un suelo de composición semejante al que crecen las comunes y con la misma orientación e insolación. 
Ni la altura, ni el suelo ni la orientación parecen causa de su coloración




Flor de granado


En los jardines de una institución pública de Asturias crece un arbolillo del Punica granatum L., la única especie del género “punicae”.
En el sur y levante español es planta silvestre y cultivada. Lucía en agosto unas llamativas flores grandes de rojo intenso, dispersas aquí y allá por la frondosa copa que en el clima adecuado dará lugar a la conocida fruta.

La corteza de sus raíces se tiene por eficaz medicina contra los gusanos intestinales.


Flor de valeriana


Planta cultivada con fines medicinales, ya que se usa como sedante y ligero hipnótico utilizando la cepa que se forma en la base del tallo y las raíces cuando está a punto de secarse, la valeriana (Valeriana officinalis L.) crece espontánea en Asturias en prados, claros de bosques, bordes de caminos…

Se le llama en castellano “hierba de los gatos”, porque a éstos les gusta refregarse con ella, y en vascuence “belarr bedeinkatu” que significa hierba bendita.


Flor de “croco”


Las flores del quitameriendas (Merendera pyrenaica L.) y del crocus (Colchicum autumnale L.) son fáciles de confundir en un primer vistazo. Colores, formas, lugares… son comunes; incluso pueden coincidir los tiempos de floración en Asturias. Mas las piezas periánticas del primero surge totalmente libres a ras del suelo mientras las del “colchicum” se sueldan en la parte inferior formando un delgado y largo tubo. Pero no acaban ahí los elementos de confusión, según T. Emilio Díaz y J. M. Fernández, si la flor posee sólo tres estambres estaríamos ante un “Crocus nudiflorus” o un “Crocus clussi”.


Flores de “abeyera”

Pasado mediados de noviembre, aún se ve florida en las laderas soleadas. Se conoce en ciertas partes de Asturias como “abeyera” esta planta por ser utilizada para atraer los enjambres de abejas, impregnando con ella los “casiellos” (colmenas) y los lugares donde se pretende que posen.
De muy agradable aroma, se usa como remedio estomacal, como sedante y como antiespasmódico. Puede que se corresponda con la melisa (Melissa officinalis L), aunque en este punto de denominación científica el redactor no tiene ninguna seguridad, pues confusos son con frecuencia los términos populares.



Flores de “uña de gatu” (autóctona)


La creación de una escollera de encauzamiento en el curso alto del río Nalón (Asturias) con grandes bloques de piedra, hace ya un cuarto de siglo, proporcionó un mínimo suelo pedregoso, calizo, seco y soleado soporte sobre el que crecen varias especies que eran ajenas al medio pero no exóticas. Las flores de la imagen pueden corresponder a una inflorescencia del Sedum altissimum Poiret que forma una colonia abundante y de magnífico aspecto. 
Las crasuláceas tuvieron uso medicinal para tratar llagas y úlceras de difícil cicatrización.


Flor de “trompetas”

La Datura metel L., originaria de la India, posee flores de larga corola entubada que inspiran el nombre popular de “trompetas”.
Se planta como decorativa y abunda en los jardines de las zonas costeras de Asturias. No conozco “huidas de cultivo”, pero sí abandonadas de éste que conservan su lozanía.

La de las flores crece en el extremo de un huerto, hacia los 270 msnm, en ladera soleada y sobre suelo fértil. La métel es venenosa al igual que su genérico el estramonio del que hemos tratado.


Flores de “canabina”

Muchas de las sinonimias que tiene en castellano la Eupatorium cannabinum L. se hacen acompañar de “acuático” o “de agua” (v.g. cáñamo acuático, canabina de agua, orégano acuático o de agua etc.), por los lugares húmedos o encharcados en los que crece.
A principios de otoño es frecuente ver su flores en umbela por los campos de Asturias. 
Medicinal, muy conocidas desde antiguo son sus propiedades diuréticas, sudoríficas y purgantes.



Flores de romero


En Asturias esta olorosa plantita que forma una mata es cultivada desde hace mucho. El nombre científico Rosmarinus officinalis L. (“rosa del mar”) hace alusión a su origen en las orillas del mar Mediterráneo y al uso boticario (“officinalis”).

Acompaña al laurel en la celebración religiosa de la Pascua Florida (día de Ramos), es excelente melífera, empléase en la obtención de esencias, en diversos condimentos, en la elaboración de golosinas y en medicina el “alcohol de romero”, por ejemplo, calma los reumatismos y las neuralgias.

Flores de cornejo

Este arbusto (Cornus sanguínea L.), muchas veces arbolillo, crece en Asturias en las sebes (setos) tan abundantes en nuestra campiña y sus hojas enrojecen con la llegada del otoño. Dice Polunin que de sus frutos negros y esféricos se extrae aceite para el alumbrado y la fabricación de jabón y que sus ramas flexibles tienen aplicación en cestería.
Font Quer nos informa de la presencia en las hojas de ácido salicílico, en los frutos de malato cálcico y que los gallegos creían en las virtudes de la planta contra la rabia.



Flores de meliloto

El racimo de flores fotografiadas pertenece a una hierba llamada “meliloto” y “trébol de olor” (Melilotus officinalis (L.) Pallas) que, casi agostada, crecía en octubre al borde de un camino, haciéndolo también en cunetas y escombreras de Asturias
Se cultiva como forraje y se usó para dar gusto al queso y alejar a los insectos de las ropas. Medicinal (de ahí viene lo de “officinalis”), tiene propiedades antiespasmódicas, diuréticas, antiinflamatorias y astringentes.




Flores de (un) junco


El junco que da este ramillete de flores verdes lleva por nombre científico Cyperus eragrostis Lam.
Comienza a abundar en los bordes de la senda fluvial que hay a la ribera del Nalón (Asturias) cerca de donde vivo.
La herbácea procede, entre otros lugares, del occidente de Norteamérica y aquí es una “escapada de cultivo” que puede llegar a ser un problema si se sigue multiplicando (que todo indica que sí) y convertirse en una “mala hierba” invasora.


Flores de mostaza.


La mostaza (Sinapis arvensis L.), antes que ser salsa y tema de parábola, es planta que en su versión silvestre crece en Asturias como mala hierba en los cultivos, en los bordes de los caminos, entre los escombros.
Su pariente la mostaza blanca (Sinapis alba) se cultiva para con sus semillas elaborar la conocido condimento que la cultura anglosajona universalizó.
Como hierba medicinal desde muy antiguo se le atribuyen virtudes para remediar enfermedades tan diversas como el reumatismo, las migrañas, el estreñimiento, los resfriados



Flores de “Galiopsis tetrahit L.”

Hay que correr el riesgo, sin engañar. Esos pelos en los nudos, esas hojas, esas flores… es una “galiopsis de hoja estrecha”. El redactor vio, consultó las fuentes, reflexionó y honradamente dedujo que las flores que ilustran el texto pertenecen a la planta que el ilustrísimo Linneo puso el llamativo nombre científico de “Galiopsis tatrahit”.
La fotografiada a mediados de agosto crecía en el cauce seco, pero frecuentemente inundado, del río Nalón.
“Las semillas contienen un aceite; las fibras obtenidas de los tallos se han utilizado en cordelería”, escribe Polunin.


Flor de lirio azul


En los prados y pastizales de la montaña asturiana no es extraño ver destacar el azul violeta de estos hermosos lirios (Iris latifolia (Miller) Voss), presentes también en toda la cordillera y en la pirenaica. Su belleza propició que fuera planta adaptada a la jardinería y manipulada genéticamente para lograr otros colores. 
Además, es uno de los temas (flor de lis) más repetidos en la heráldica, no solo española sino también en la europea.



Flores de “Crepis capillaris (L) Wallr.”


Con tal nombre es conocida en el mundo científico la que en castellano llaman “achicoria loca” y en mi entorno dicen “cardeña”, nombre ambiguo por llevarlo varias especies de compuestas. 
Su floración en Asturias es abundante y se alarga desde primavera hasta entrado el otoño, de forma que aún a finales de octubre sus numerosas cabezuelas tiñen de amarillo los bordes de los senderos que tránsito.



Flores de “Plumero de la Pampa”


De todas las plantas invasores del norte de España, la que ha tenido un éxito espectacular, sin que se le conozca utilidad alguna, es la Cortadaria selloana, llamada popularmente “plumero”. Introducida como ornamental y dicen que más tarde para fijar taludes, ocupa hoy, incontrolada, amplias superficies y continúa su dispersión a velocidad asombrosa. 
A mediados de octubre se encuentra en plena floración. Esta espiga pertenece a un ejemplar que crece en el concejo de Laviana (Asturias) acompañado de otra decena, ahora fáciles de erradicar. La próxima temporada su número crecerán exponencialmente.

Flores de bistorta



Los nombres científicos de las plantas dicen de sus características si se va a su etimología. Lo de “bistorta” se le aplica a esta herbácea (Poligonun bistorta L.) por lo retorcido del rizoma del que surgen los tallos. 
Las espigas florales fueron fotografiadas hace cuatro meses en húmedo prado próximo a uno de los puertos que dejan paso en la cordillera Astur-Leonesa. 
En medicina se usó una preparación llamada “agua de bistorta” para lavados bucales y otra en un “vino” como antidiarreica y antituberculosa.


Umbela de “angélica”

A principios de octubre la mayoría de las umbelas de la angélica (Angelica sylvestris L.) muestran las semillas de lo que fueron pequeñas flores. Esta robusta hierba crece en Asturias profusamente en lugares sombríos y húmedos llegando a alcanzar una considerable altura. Los frutos y raíces de una especie próxima (la Angelica archangelica), que no se cría espontánea en España a decir de Font Quer, se emplean en la preparación de licores tipo chartreuse y bénédictine y en medicina como tónico estomacal.




Flores de margarita mayor


Los bordes herbosos de la carretera que va de Villoria a Los Tornos, en Laviana (Asturias), se pintan en julio y agosto de puntos en blanco por las flores de las abundantes “margaritas mayores” (Chrysanthemum leucanthemum L.) que allí crecen. 
Éstas, semejantes a las de las velloritas (Bellis perennis L.) pero mucho mayores, tienen un núcleo circular amarillo de flores hermafroditas a las que rodean unas lígulas blancas que son las flores femeninas.



Flores de cardeña


Es conocida como “cardeña” en Asturias la Sonchus oleraceus L., siendo comida preferente para los conejos domésticos. 
En castellano tiene una amplia sinonimia que va alfabéticamente desde “acerraja” a “zarralla”. Su flor cuesta diferenciarla de otras de la familia, pero la planta no. 
Usada como medicinal, en el siglo XVIII cayó en descrédito y de aquella época viene la expresión “agua de borrajas” para indicar cosa inútil, sin ningún provecho.



“Flores de los difuntos”

Las flores de esta “asterácea” (que si no es la Symphyotrichum laeve norteamericana mucho lo parece) traen al redactor nostalgias de tiempos y lugares. 
Conocida la planta en mi entorno como la de las “flores de los difuntos”, posiblemente por florecer próxima a la festividad de Todos los Santos, crecía ausente de cuidados en los límites de los huertos de las aldeas asturianas. 
Si un día sus flores se colocaron en las tumbas, el comercio ya hace tiempo que las desplazó.



Flores de té de monte

En Asturias las espigas del té de monte (llamado en castellano hisopillo, rabo de gato, siderita… y científicamente Sideritis hyssopifolia L.) eran recogidas de entre las fisuras de las calizas y vendidas en el mercado de la capital de la comarca por las campesinas, junto con otros productos, hasta hace unos treinta años. 
La planta tiene una larga lista de virtudes medicinales usándose en infusiones para trastornos digestivos, cicatrización de heridas, lavados oculares y en las infecciones bucales…



Flores de “Galinsoga ciliata Raf. Blake


La planta con este sugerente nombre científico a la que pertenecen las mínimas flores de la ilustración crece, junto con otras de su especie, entre los intersticios de las baldosas y en los alcorques de una calle que una villa de la Cuenca Minera asturiana dedica a mercado una vez a la semana. Originaria de Sudamérica, el redactor se imagina –porque le apetece imaginarlo- que las semillas llegaron aventureras en las valijas de los emigrantes amerindios vendedores de baratijas.




Flores de “mostayal”

Existen varias cumbres en Asturias (Proaza, Morcín…) con el nombre de este árbol de la familia de las rosáceas, denominado científicamente Sorbus aria L. 
Crece desde el nivel del mar a los más de 2000 m. en hayedos, robledales, bosques mixtos, solitario… Sus profusas flores se agrupan en amplios corimbos. 
Hace cuatro meses que se fotografió la rama de la ilustración y el blanco dominante entonces se ha cambiado por los rojos anaranjados de los frutos, comestibles pero ácidos.


Flores de lechuga silvestre


Mediado octubre la lechuga silvestre (o salvaje, o brava, o espinosa, o de asnos, o…), científicamente denominada Lactuca virosa L., acabó su floración y la planta se muestra seca en los bordes de los paseo interurbanos de la Cuenca del Nalón (Asturias), donde crece frondosa por doquier. 
De sus tallos fluye un látex que da lugar a un producto (el lactucario) con propiedades hipnóticas, empleado ventajosamente como sustituto del opio en tratamientos médicos.



Flor de ortiga muerta

La conocidísima y abundante ortiga tiene una pariente de nombre -que no de género- no urticante y poseedora de unas flores con bastante más encanto, es la llamada “muerta” o “falsa” (Lamium album L.). 
Crece en lugares parecidos a la común, de lo que no cabe duda saca provecho. Considerada “mala hierba”, fue medicinal, sus flores en infusión se usaron para aliviar las hemorroides y alteraciones menstruales. 
Alguna de sus variedades tiene aplicación en jardinería.




Flores de “Geranium sanguineum L.


Los conocidos y domésticos geranios tienen unos cuantos parientes silvestres en Asturias, uno la muy frecuente “hierba de S. Roberto” (ya tratada aquí) y otro éste de las flores de la fotografía que es el “sanguineum”, bastante menos común. Su flor es normalmente púrpura carmesí, pero la tardanza en la floración (se fotografió a mediados de octubre) y el encontrarse en lugar sombreado quizá justifique el rosado de los pétalos.
Crece sobre suelos calizos en bordes de caminos, setos, claros de bosques…



Flor de “Jurinea humilis



Esta flor de una planta rastrera, de la que nunca oí ni siquiera  su nombre vulgar (“arzolla de roca”), fue fotografiada por encima del pueblo de Verdiago (Crémenes, León) creciendo en un escaso suelo formado sobre caliza devónica y batido por el viento.
Dicen en Asturnatura que se ha localizado en Cabrales, Caso y Somiedo, lo que le da carta de “nacionalidad” asturiana sin duda alguna.



Flor de “estramonio”

Con una extensa sinonimia (higuera loca, del infierno, de los brujos; hierba hedionda; manzana espinosa; berenjena del diablo…) el estramonio (Datura estramonium L.) es planta sumamente venenosa que parece proceder de América y ser introducido por los españoles pronto (1577) en Europa. Crece en Asturias próxima a las construcciones rurales en suelos removidos, frondosa en donde hay abono. 
Poseedoras de sustancias que actúan sobre el sistema nervioso produciendo alucinaciones, fue usada para el tratamiento de diversas enfermedades como el asma.


Flores de “hierba de los cantores”


La Sisymbrium officinale Scopoli es hierba que abunda en Asturias por escombreras, bordes de caminos, límites de fincas… 
A mediados de octubre destacan en el extremo de sus ramas los pequeños racimos de las amarillas flores. Recibe los nombres castellanos de “erísimo”, “rabanillo”, “jaramago”… y el descriptivo de “hierba de los cantores”, ya que como medicinal se utilizó, preferentemente en fresco, para tratar inflamaciones y catarros de faringe y ronqueras.



Flores de “menta fedionda”

Esta menta de que le escribo es la “fedionda” (Mentha suaveolens Ehrh), que se dice en asturiano, calificativo muy definidor. 
También se le nombra “mestrantu”, “mestranzu” y, en castellano, “yerba de burro”. Estaba a finales de septiembre en plena floración y ocupando generosas superficies en suelos húmedos, ácidos y ricos en nutrientes de la Cuenca del Nalón. 
Es poco apreciada, aunque se dice que en otras latitudes tiene uso culinario y medicinal, por ejemplo contra las lombrices intestinales.



Flores de cimbalaria

Es la cimbalaria (Linaria cymbalaria L.) planta abundante en Asturias. Se extiende por muros, roquedos y tejados (de ahí un popular nombre de “hierba de campanario”) con sus aparentemente débiles tallos filiformes; muestra las hojas acorazonadas o arriñonadas y, de abril a octubre, abundantes y pequeñas flores violeta pálido.

D. Pío F. Quer cuenta que se la tiene por “antiescorbútica y tónica… también se emplea como diurética, en cocimiento”. Úsanse las flores en infusión.



Flores de “Muscari comusum L.



A esta hierba se le llama en castellano por los expresivos términos de “nazarenos”, “ojo de cigüeña”, “ajipuerco”, “jacinto de penachos” y una larga sinonimia, ignorando si tiene nombre vernáculo en asturiano, donde me parece poco presente. El ejemplar fotografiado crecía en una pradera soleada, al lado de una carretera, de la cuenca alta del Nalón la segunda quincena de junio rodeada de otros pocos. 
Según Dioscórides los bulbos tienen propiedades afrodisiacas.


Flores de Erigerion karvinskianus



Esta planta con flor blanca (muy parecida a la margarita vellorita), rosa y rojo burdeos es originaria de México y ha colonizado y se ha naturalizado en  los muros de Asturias, sobre todo de las zonas oriental y central, formando llamativas colonias incluso en zonas urbanas.

Tiene aplicación en jardinería y parece que, en infusiones, se usa para detener la diarrea.


Flores de “latiro de los prados”

Los angulosos tallos de esta leguminosa crecen agarrándose con zarcillos a otras hierbas en prados, en cunetas, en setos. Las hermosas flores ya se han convertido en unas legumbres oscuras y aplanadas portadoras de media docena de semillas redondas de unos tres milímetros de diámetro. 
La planta no es de fácil identificación para este profano, pero después de unas sesudas consultas y profunda meditación llegó a concluir que es un Lathyrus pratensis L. (¿o será un Lathyrus hirsutum L.?) por el rosa pálido de sus flores y el aspecto. 
Bella flor, sea de la especie que sea.


Flores (y frutos) del “Symphoricarpos rivularis Sukdorf”



Las bayas blancas de los frutos de este arbusto de hoja caduca llaman la atención por extrañas.
 Las flores son pequeñas, dispuestas en racimo, de corola acampanada o tubular. Cultivada como ornamental y ya naturalizada, la especie es originaria de América del Norte. La fotografía fue tomada en Cofiñal (León), en el límite con Asturias, a principios del mes de septiembre.




Flores de Anagallis arvensis L.


En mi entorno asturiano es conocida como “meruxa”, aunque este nombre también se le da a la Stellaria media
La flor de la ilustración pertenece a lo que en castellano se llama “murajes rojo”, “anagálide”, “hierba coral”…, una planta rastrera, “mala hierba” abundante en sembrados. Pequeña y delicada, sin embargo llama la atención por su singular color salmón. Medicinal, antiguamente importante, el zumo de machacar la planta fresca en el mortero se empleó, por ejemplo, en cataplasmas para favorecer la cicatrización de llagas de difícil cura.


Flor de “Silene latifolia Poiret.”

Para ciertos botánicos el nombre genérico (“Silene”) de la planta que da esta flor de cáliz hinchado nos lleva a la mitología griega y el específico (“latifolia”) a un descriptivo latín. Es pariente próxima de aquella que en Asturias recibe el onomatopéyico apelativo de “restallones” (Silene vulgaris L.). El ejemplar de la imagen fue fotografiado en el valle alto del Nalón a mediados de septiembre, en suelo formado sobre una roca madre caliza, poco soleado, cerca de una corriente de agua y apenas acompañada de otros.





Flor de “dondiego de noche”

Introducida como ornamental, procedente de Nueva España, el “dondiego de noche” (Mirabilis jalapa L.) crece cimarrona en los baldíos y bordes de caminos próximos a poblados.
En Asturias cuando hiela desaparece la parte aérea y resurge luego de sus raíces tuberosas. 
Dicen los botánicos que lo que parecen pétalos son piezas coloreadas (rosas, amarillas, blancas…) del cáliz. La raíz desecada y pulverizada tiene uso como purgante, según Font Que



Flor de “barba de cabra”



La flor exclusivamente ligulada del Tragopodon pratensis L. es muy semejante a la de otras compuestas como la de la “achicoria loca” o el “diente de león”, en cambio sus hojas y tallos se diferencias por la textura rasposa y granulada. 

Frecuente en Asturias en prados y lugares incultos pero nitrogenados, escribe O. Polunin que sus hojas y raíces se pueden comer en ensalada.



Flores de “boliches”



Enemigas acérrimas de los hortelanos de Asturias, que las tienen por casi indestructibles malas hierbas, la Oxalis latifolia Kunth y la Oxalis pre-caprae L., reciben en mi tierra la denominación de “boliche” por unos grumos o abultamientos que tiene en sus raíces semejantes a esferitas y con los que se reproduce. Son especies exóticas, del género de la autóctona Oxalis acetosella que crece en los bosques de la región. 
Estas llamativas flores lucían ya iniciado el mes de octubre en un baldío.


Flor de cariofilada

La familia de las ranunculáceas es extensa (131 especies) y confusa para los no iniciados, esta flor que ilustra me parece es la del Geum urbanum L., a la que dicen “cariofilada” y “sanamunda” algunos textos y, antiguamente, “yerba benedicta” por la creencia de que era capaz de prevenir el mal.
 En la misma herbosa orilla del sendero interurbano en que estaba la fotografiada, crece la “cincoenrama” (Potentilla reptams L.), que tiene una flor con los cinco pétalos muy semejantes en tamaño, color y forma pero con el tálamo distinto.



Flor de “cincoenrama”

Como se escribía en la glosa de la “cariofilada”, la flor de la Potentilla reptans L (llamada “cincoenrama” y “pie de gallo”) tiene los pétalos parecidos a los de aquella, y ambas crecen próximas, en lugares comunes (prados húmedos, bordes de caminos, riberas, baldíos).
También semeja a la tormentila (Potentilla erecta), sólo que ésta tiene cuatro pétalos la mayoría de las veces. El cocimiento de su cepa y raíces se utilizaba para combatir diarreas, lavar llagas, enjuagar la boca y aliviar inflamaciones……



Flor de fresa silvestre



Plantita de largos estolones, origen de las hoy insípidas variedades cultivadas y ampliamente comercializadas, fue el “miruendanu”, “meriendanu”, “freseira”… (Fragaria vesca L.) placer gastronómico para los niños de las aldeas asturianas. 
Crece en los ribazos de los bordes de las matas de castaño y, en mi territorio, en las viejas escombreras de las minas de hulla ya muy meteorizadas. Aparte de sus valores culinarios, en medicina se usaron sus hojas, ricas en tanino, como diuréticas y astringentes.


Flores de menta acuática



Esta hierba -científicamente denominada Mentha aquatica L. es común en Asturias viviendo en los márgenes de los arroyos y en zonas húmedas.
Tanto las flores como las hojas contienen un perfumado aceite llamado mentol de agradable olor, siendo las primeras muy visitadas por las abejas. Se usan en multitud de preparados culinarios (salsas, hervidos, refrescos…).
En medicina tienen tradicional aplicación en afecciones gastrointestinales; también como antidiarreicas, carminativas, espasmolíticas…



Flor de primavera


La maltrecha pero inconfundible flor de primavera (Primula vulgaris L.) fue fotografiada el diez de septiembre en la estribación norte de Peña Mea (Laviana). Como es bien sabido, las primaveras son de las primeras flores del año en aparecer en los campos de Asturias, por lo que esta solitaria se encuentra totalmente fuera del periodo de floración. 
En Asturias son frecuentes dos especies, esta “vulgaris” y la “veris”. 
Planta medicinal, su rizoma en infusión fue usado contra los catarros bronquiales.



Flores de hedra


La hiedra (Hedera helix L.), muy abundante y conocida en Asturias como “hedra”, crece rastrera, pero si tiene la oportunidad de trepar sus raíces adventicias, a modo de garras, hacen presa en los troncos de los árboles, en las peñas y en los muros. Su floración es tardía, ya otoñal. 
Muy frecuentada por insectos ofrece un desagradable olor. Planta venenosa, tuvo diversos usos medicinales, entre ellos el vomitivo y el de curar llagas.




Flor de cardo lanudo


Tiene un complejo nombre científico esta subespecie del Cirsium eriophorum (L) Scop. Vive en bordes de caminos, reposaderos de ganado y suelos removidos de las zonas de montaña. La flor se presenta en una cabezuela llena de pelos algodonosos que le dan un aspecto especial. Ésta, como de 5 cm. de diámetro y muy frecuentada por insectos, se fotografió en el Puerto de Ventaniella (Asturias).
Dicen que es comestible.



Flores de verónica



Es muy frecuente encontrarse en Asturias con la verónica (Veronica persica Poiret.) en bordes de caminos, jardines y huertos, siendo considerada en estos últimos una “mala hierba” que desaparece con cada labor para regresar siempre. 
Pero sus lindas flores, presentes gran parte del año, pueden pasar desapercibidas por pequeñas.




Flor de adelfa

Conocía, en su juventud, el redactor la adelfa sin que supiera su nombre. Era arbusto ornamental en el precioso parque de la villa.
Más tarde, el nombre le fue familiar por el poema del pequeño de los Machado sin que lo relacionase con la botánica. 
En los últimos decenios la adelfa (Nerium oleander L.) es profusamente utilizada en jardinería. La mata que proporciona esta flor crece abandonada de todo cuidado y sometida a periódicos estropicios por las máquinas desbrozadoras.




Flor genciana de brezal


En la montaña, en los bordes de una laguna que conserva el agua diez meses al año y permanece la mitad helado, sobre el suelo turboso y acompañada de escobas, crece esta sencilla planta que da unas azules campañillas y a la que Linneo nombró Gentiana pneumonanthe.


La mañana en que se fotografió en Asturias, con el sol ya alto, ofrecía este hermoso aspecto destacando sobre la hierba ya agostada.


Flores de vedegambre

Se tiene al vedegambre (Veratrum album L.) por planta extremadamente venenosa y antiguamente se usó para impregnar las flechas, de ahí el apelativo de “ballestera”.

Crece no muy abundante en matorrales y brezales húmedos de la cabecera del río Nalón. Pese a su toxicidad, la tintura de la raíz se utilizó para el tratamiento de la tensión arterial y en Asturias fue terapia preventiva del cólera, según cuenta Gaspar Casal. 
Tuvo uso popular como raticida.


Flor de “amor de hombre”
 

También conocida como “oreja de gato”. 
Planta originaria de Sudamérica, una de las tantas especies introducidas por la jardinería.
Aunque el R. D. 630/2013 prohíbe la introducción, posesión, transporte y comercialización de la Tradescantia fluminensis Vell., por incluída en el catálogo español de especies exóticas invasoras, es frecuente verla en los alrededores de las poblaciones -también en las rurales- de Asturias como “escapada de cultivo”.


Flor de caléndula (Calendula officinalis L.)


Conocidísima es esta flor en Asturias, aunque lo que deberíamos decir era flores, plural, ya que los botánicos cuentan que eso que aparenta ser “una”, es un conjunto de ellas formado por un círculo de más de medio centenar de flores interiores hermafroditas y tubulares y una periferia de otras femeninas en lengüeta.
Originaria del sur de Europa, crece como cultivada y asilvestrada en nuestros aldeas.
Da semillas de tres tipos para facilitar su dispersión y es planta ornamental y medicinal.


Flores de escoba


Las escobas (Cytisus scoparius L.) ocupan extensos espacios en los montes de Asturias, invadiendo hoy zonas que pertenecían a antiguos pastizales por el abandono del pastoreo. 
Aunque la floración tiene lugar en los meses de abril a junio, algunas matas lo hacen, por ejemplo, a principios de septiembre. 
Venenosa para el ganado, de esta planta extrae la industria farmacéutica productos que tratan enfermedades cardiacas y respiratorias y su corteza se usa para curtir.


Flor de “hierba pejiguera”


A principios de agosto comenzaron a aparecer las poco atractivas flores en las espigas del Polygonum lapathifolium L., que crece numeroso y agrupado en las tierras arenosas, fértiles y húmedas  de los ríos, arroyos, escombreras y bordes de caminos.
En Asturias se le tiene por mala hierba, rechazada por el ganado e invasora de prados y huertos. 
Las florecillas son productoras de abundante néctar.



Flores de “carrasquilla azul”


En algunas partes de Asturias se conoce a la “carrasquilla azul” (Lithodora diffusa (Lag.) J. M. Jonhston) como “gareña” y “tumillu”.
Es frecuente ver sus preciosas flores tubulares de color azul intenso destacar en los matorrales de brezos, tojos y genistas; desde el nivel del mar hasta los 2000, en suelos de roquedos calizos soleados, secos y pobres. Estas flores fueron fotografiadas en uno de los puertos de montaña que unen Asturias con León.



Flores de genciana

La más conocida popularmente de las gencianas es la Gentiana lutea L. En este caso hemos llegado tarde a fotografiar sus flores en la lozanía y quedan estos vestigios -en los que destaca el pistilo- de lo que fueron verticilos con llamativos pétalos amarillos. Fue planta muy usada en medicina popular, entre otros, como tónico estomacal.
En Asturias se le llama "xanzaina" y hasta hace treinta años proporcionaba un modesto complemento económico a las gentes de la montaña que vendían las raíces a los laboratorios.



Flores de Chrysanthemum parthenium Bernhardi


Es cierto, el nombre científico, pleno de “haches”, de esta planta de florecillas blancas, que al redactor le son parecidas a las del “manzanillón”, se las trae por lo “clásico”, pero explica cosas, sobre todo el “parthenium”. 
Luego, en el vernáculo, se hace próxima: “matricaria”, “amargaza”, “botón de plata”, “morgazo”…  ·Dicen que ha venido de Oriente en tiempos remotos y en Asturias crece en los bordes de los caminos y en las proximidades de las aldeas.



Flor de “nomeolvides”

Pequeña y hermosa flor con delicados colores azul pálido y amarillo en la garganta luce la Myosotis sylvatica Hoffm (o la arvensis, o la alpestris, o la scorpioides), conocida por el un tanto enigmático e insinuante nombre vernáculo de “nomeolvides”.
Lo de ser la sylvatica lo aventuramos -además de por la apariencia- por el lugar donde se fotografió: pastos de montaña de altura en Asturias, al lado de un arroyo y en el límite de un bosque.




Flor de “margarita amarilla”

La familia de las compuestas “comprende más de 900 géneros…”, escribe O. Polunin, añadiendo que las diferencias son pequeñas y basadas en criterios de difícil conocimiento para un no experto.
 Traemos aquí esta flor por la belleza, sin que tengamos seguridad alguna de la especie a la que pertenece… Ni del género. Se le ve con otras pocas semejantes en una cuneta de un paseo, en un espacio soleado, de suelo fértil, próximas a una población de Asturias, por lo que no nos parece extraño que, en origen, proceda de cultivo ornamental.



Flores de gladiolo silvestre (Gladiolus communis L.)


Dicen los etimólogos que el nombre “gladiolo” procede de la espada romana (gladius) a la que sus hojas recuerda. Sus hermosas flores anaranjadas, dispuestas en espiga, se ven en Asturias próximas a las aldeas y en algunos lugares de la costa son abundantes. Las fotografiadas lucían en la escollera del río Nalón. De los gladiolos, sometidos a rigurosas selecciones por hibridación, se han conseguido bellísimas variedades comerciales.




Flores de ortiga


De todos son conocidos los desagradables efectos, el escozor vivísimo que causan, con solo rozar, los múltiples y erizados pelillos de las hojas de las ortigas. Crece la planta abundante en Asturias en la vecindad del hombre o de sus animales, en suelos muy nitrificados. Sus flores como se ve, son poco atractivas. La planta, sin embargo, tiene reconocimiento en gastronomía, por ejemplo hervida y sazonada con sal y aceite. En medicina se usó como vasoconstrictor, contra el reuma y para para tratar eczemas.



Flor de “Aconitum vulparia Reichenb.


También “A. Lamarkii”. Como su genérico el “napellus”, el acónito amarillo se tiene por  planta extremadamente venenosa que crece en los mismos lugares y tiene usos semejantes.
Los expertos advierten que no debe cogerse, pues el veneno penetra por la piel y su contacto puede dar lugar a dermatitis y graves intoxicaciones. Aunque tradicionalmente fueron ambos utilizados como plantas medicinales, el manejo como tales es harto delicado.



Flor de arañuela

Conozco un sólo ejemplar de la Nigella damascena L.,  para mí extraña planta en Asturias. Crecía (lo han segado) en la cuneta de una estrecha carretera, al pie de un cortado de arenisca, expuesta al suroeste y abrigada del norte. Su flor se encuentra rodeada de hojas muy segmentadas, lo que le da ese aspecto al que, sin duda, le debe el nombre popular.
Las semillas se usaron en medicina pero aconsejan hacerlo con muchas reservas.





Flores de árgoma


Este arbusto muy espinoso (Ulex europeaus L.) es abundantísimo en los montes bajos de Asturias, donde, además de árgoma, se le dice toxu, cádaba y cotoya.
Las semillas tienen propiedades tónico cardiacas, las flores en infusión se usaron en medicina popular para combatir enfermedades del hígado.





Flor de milamores

Amiga de los terrenos pedregosos, la milamores (Centranthus ruber L.) que dio estas flores fue fotografiada en Asturias creciendo en los intersticios de un muro de piedra arenisca, mostrando su apretado ramillete de color rojo.

Conocida como “valeriana encarnada”, se usó su raíz en medicina como antiespasmódica y para calmar los nervios, de forma similar a la “blanca” (Valeriana officinalis L.)




Flor de jabonera


Hace alusión su nombre vernáculo a la propiedad de esta planta de producir espuma si puesta en agua se agita. Crece en diversos lugares, la de estas flores luce en lo que fue escombrera del encauzamiento de río Nalón (Asturias).
La saponaria o jabonera (Saponaria officinalis L.) fue usada en medicina para tratar la tos, como depurativa, sudorífica… Y como detergente para lavar lanas y prendas.




Flor de ruda

A finales de agosto aún se podía ver flores en algunas de las matitas de “arruda” o “ruda” (Ruta graveolens L.) que adornan los huertos de las aldeas asturianas. 
Tiene esta planta tradición medicinal en mi tierra. Y fama de afrodisiaca y mágica. En medicina se usó en los trastornos menstruales, para expulsar lombrices, combatir el reumatismo, como abortiva, antiespasmódica, sudorífica, antihelmíntica…
Como mágica, quedan varias viejas prácticas y evocaciones en la memoria escrita.


Flor de “quitameriendas”


Merendera montana (L.) Lange le pusieron los científicos botánicos a esta plantina de la que se ve la flor sin tallo, y a la que el pueblo denominó de un modo más claro aunque parece que demandante de explicación: “Quitameriendas”. Parecida al “cólquido” (Cuchicum autumnale) florece en las pastos de altura de la Cordillera Cantábrica a comienzos del mes de agosto.
En algunos lugares de Aragón leí que se le dice “mataborregos”, pues es tóxica.



Flores de hierba mora


Llamada “tomatitos del diablo” (Solanum nigrum L.), crece en Asturias baldíos y cultivos abandonados. Sus flores son semejantes a las de la dulcamara, cambiando el amarillo de la corola en forma de estrella por blanco.
Las bayas, de menos de un centímetro y de color negro maduras, parece que contienen un tóxico: la solanina. En medicina su uso debe estar reservado a expertos.




Flores de Linaria elegants CAV


Estas florecillas azules, delicadas, casi violetas de la linaria se ven en el suelo pobre del cierre de las instalaciones de una explotación carbonera en la Cuenca Minera asturiana condenadas a la clausura.
Pasan casi desapercibidas las espigas entre el ruido sordo de los vagones, el agudo del cable de la “jaula” y el sibilante de las pérdidas del aire comprimido. Además, crece también en bordes de caminos y en las zonas secas de los prados.



Flores de “vara de oro”


La Solidago virgadaurea L, de cuyo nombre especifico latino (“virga aurea”) procede el castellano “vara de oro”,  crece en los extremos de los bosques, en matorrales y en zona de herbazales de Asturias. 
Sus capítulos se agrupan en cabezuelas ramificadas y los componen de seis a doce flores (femeninas) de lígulas de larga lengüeta que rodean otras flores de cinco pétalos soldados en un tubo. En medicina se usó como planta diurética y contra las irritaciones del aparato urinario.



Flor de pimpinela



Para el redactor, la “Pimpinela”, a la que se debía adjetivar como “Escarlata”, era título de una película de los años treinta. Yendo de camino halló en un prado de las montañas de Asturias una desconocida y apretada inflorescencia en un largo pedúnculo que la hacía moverse a la leve brisa del mediodía. 
Motivó su curiosidad, la fotografió sin conseguir que se estuviera quieta. Luego, buscó y encontró que un nombre tan sugeridor como Sanguisorba officinalis L. correspondía con el científico de la desconocida hierba.


Flor de hierba de S. Antonio



En la parte del cauce de Río Nalón (Asturias) seca por el estiaje, entre los regodones y las maderas que la corriente dejó, crece la hierba de S. Antonio (Epilobium hirsutum L.), también llamada “laurel” del mismo santo, “adelfita pilosa” y “rosadelfilla”. 
Las flores muestra la singular cruz que forman los cuatro lóbulos del estigma. 
Como hierba medicinal se le tuvo por propiciadora de la menstruación.



Flores de manzanillón

El manzanillón (Chamaemelum nobile (L) All.) crece en Asturias desde el nivel del mar hasta los puertos de montaña.
Es relativamente abundante en camperas de suelos ácidos y arenosos sometidas al pasto y al pisoteo. 
Muy conocida por sus propiedades estomacales y antiespasmódicas, aunque la especie (Matricaria recutita L.) que se comercializa para las infusiones es otra menos amarga no existente en la región, salvo escapada de cultivo, según J. Prada y J. J. Lastra.



Flores de “espárrago de lobo”


La orobancáceas son plantas parásitas sin clorofila que crecen a expensas de las raíces de otras fanerógamas.
El Orobanche rapum-genistae Thuill, conocido popularmente como “espárrago de lobo”, parasita leguminosas, piornos en este caso. Muestra una llamativa espiga densa, cilíndrica con numerosas flores sentadas.

 La de la imagen se fotografió en el Puerto de Ventaniella (Ponga, Asturias) a principios del mes de agosto.



Flor de “matalobos azul”

Recibe el nombre popular porque sus raíces, mezcladas con carne cruda, se utilizaban para matar perros y lobos. Al decir de autoridades como Font Quer y O. Polunin, es la planta con flor más tóxica de Europa. 
Muy abundante en la cordillera Astur-Leonesa, el vástago nuevo, hasta de un metro,  surge en primavera de un nabito y crece en prados y pastizales próximos a regatos y pedregales, muestra hojas grandes profundamente divididas y las flores, azules y bellas, aparecen en una espiga. El Aconitum napellus L. se usó en medicina.



Flor de Arctium minus Bernh

Los lampazos, llamados en Asturias vulgarmente “pegotes” y “respegones”,  viven en bordes de caminos, riberas de los ríos y lugares frecuentados por los ganados, ya que sus semillas se dispersan con el concurso de los mismos por un curioso método; al estar dotadas las cabezuelas de centenares de brácteas con el ápice curvado cual arponcitos, se agarran al pelo de los animales, vehículo de dispersión. 
Melífera, dicen que tanto los tallos como las raíces son comestibles y medicinales.



Flores de arveja trepadora


La “arveya” (Vicia cracca L.) es frecuente en Asturias desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud, se le ve en prados, cunetas de caminos, bordes de bosques y riberas de arroyos. 
La planta ha dado lugar a varios topónimos, proporciona buen forraje y es melífera





Flores de “coniza áspera”

El aprendiz de botánico estuvo observando durante un mes los capullos de la planta que crecía sobre el muro del encauzamiento del río Nalón (Asturias) para fotografiar la corola una vez abierta. Vio numerosos insectos frecuentando las cerradas flores sin que estas mostraran la imagen que había preconcebido. 
Consultó a “polunin” y éste le indicó que las cabezuelas florales de la Inula conyza DC, por nombre vulgar “coniza áspera”, eran así, como las veía, y no habría corola en exposición.



Flor de berza
Fue la Brassica oleracea . adaptada al cultivo desde tiempos neolíticos y de ella surgieron diversas variedades (repollo, coliflor, brócoli, col de Bruselas…) muy propias de la huerta asturiana. 
La especie silvestre vive en tierras bajas, frecuentando los acantilados costeros, pero ésta que se fotografió se asienta en una ladera escabrosa orientada al suroeste, sobre suelos silíceos en el valle medio del Nalón (Asturias) y la acompañan algunas más.





Flor de cardo azul


Este cardo abunda en los pastizales de montaña formados sobre suelos de calizas. En Asturias algunos le llaman cardo del Monsacro y de “la madalena”.
Su nombre científico es Erygium bourgatil Gouam y el color azulado de sus tallos le hace inconfundible. Es muy frecuentado por las abejas.




Flor de bilortu


Es el “bilortu” (Clematis vitalba L.) planta de grandes capacidades
colonizadoras que inspiró en Asturias varios topónimos. 
Para los niños que vieron en el cine de los sesenta a Tarzán, sólo ella podía ser la liana con la que el héroe se desplazada entre los árboles de la selva. Se le denominó “hierba de pordioseros” ya que estos la usaban para producir llagas y llamar a la compasión y a la limosna.




Flores de "campanillas agrupadas"

La planta que da las hermosas inflorescencia  de estas campanillas agrupadas en la cima del tallo recibe el nombre científico latino de Campanula glomerata L. Aunque no por su abundancia,  destaca en los prados de Asturias por los colores de sus cinco pétalos color azul violáceo. 
Crece en las arcillas originadas por la descomposición de la caliza, en taludes, grietas, matorrales y bordes de bosques de zonas calcáreas.  
Melífera, se creyó útil contra la rabia y para combatir las anginas.




Hierba de S. Guillermo

Llamada también “agrimoña”, “hierba bacera” y científicamente Agrimonia eupatoria L., es planta vivaz con tallos erectos de hasta un metro de altura y pequeñas flores de cinco pétalos amarillos, colocadas en largas espigas que llegan a ocupar la mitad de este tallo. 
La fotografiada, situada en el umbroso borde de un bosquete asturiano, había comenzado su floración en la segunda semana de agosto. 
Medicinalmente se uso como astringente útil en afecciones de boca y laringe.




Flor de escabiosa


La Knautia arvensis de Linneo recibe los vernáculos de “escabiosa” y “viuda silvestre”. Las flores azul lila se presentan en unas cabezuelas de largo rabillo con las exteriores claramente mayores y distintas a las interiores.
Crece en campos secos, matorrales y en el caso de ésta de Asturias, abunda en los bordes del terraplén de una carretera. 
Se empleó en cocimiento para combatir diversas enfermedades, entre ellas la sarna.



Flor de hinojo


Se ofrecen abundantes las matas de hinojo (Foeniculum vulgare Miller) en los bordes de la senda peatonal que camino en mi tierra asturiana. Este año ha comenzado a florecer su umbela un poco tarde, en la segunda quincena de julio. Desde tiempos antiguos, las aromáticas hojas se han utilizado como condimento y las semillas, con sabor a anís, en repostería y en la elaboración de licores. Como medicinal es digestiva, antidiarreica, diurética, carminativa…




Flores de astrancia


Son las umbelíferas familia botánica en la que este profano se pierde con tanta facilidad como entre las gramíneas, más la curiosa disposición de las flores de
la astrancia (Astrantia major L.) la hacen inconfundible.
En algunos lugares le dicen “sanícula hembra” y crece en los prados de siega húmedos y calcáreos de Asturias a partir de los 500 msnm.
A su rizoma se le atribuyen virtudes purgantes.




Flor de cardencha


Llaman la atención las compactas cabezuelas espinosas, no por su belleza sino por la originalidad de su apariencia, de la cardencha (Dipsacus sylvestris Hudson)
La flores, dispuestas sobre un capítulo, comienzan a florecer en la parte media para hacerlo luego abajo y arriba. 
Se encuentra su alto porte en los bordes de los caminos, solares, lugares abandonados de cultivo, terrenos soleados y ricos en nitrógeno de Asturias. Se utilizó para cardar la lana y las raíces secas como remedio medicinal.


Flor de clavelito manchado


Es frecuente ver, si se toma un poco de atención, este lindo representante silvestre (Dhiantus deltoides L) de la comercial flor de clavel. 
Crece sobre suelo seco y pradera rala. Y en el caso del fotografiado, en la antigua escombrera de una mina de hulla asturiana acompañado de falsas acacias, abedules y una rica flora herbácea, donde no falta la exótica tuberaria y es omnipresente la yerba de pericón.






Estaban en plena floración a principios de agosto los clavelitos (Dianthus hyssopifolius L.) que crecían en suelos poco profundos, soleados y ricos en carbonato cálcico de las montañas de Asturias y León, destacaban sobre sus largos peciolos los cinco pétalos rosa, pétalos profundamente rotos en el borde.
El uso más frecuente de los claveles es el ornamental y en perfumería. 
Mas dicen las guías de plantas medicinales que tiene una utilidad -¡cómo no!- terapéutica en infusión o jarabe, e incluso culinaria.


Flor de malva



La conocida malva (Malva silvestris L.) crece abundante y florece ahora en los bordes de los caminos de Asturias y lugares frecuentados por el hombre. 

Sus hojas ya no se usan para las cataplasmas destinadas a acabar con los furúnculos y diviesos, ni sus discretas flores como remedio para “ablandar” la tos.




Flores de ulmaria


En mi entorno solo conozco la matita de ulmaria, “reina de los prados”, (Filipéndula ulmaria Maximowicz) de la que procede esta fotografía. Recuerdo haberla visto llamativa, numerosa, creciendo silvestre en zonas húmedas de las montañas de Asturias y León. 
A finales de julio estaba en plena floración y sus blancos ramilletes destacaban. Se considera un diurético excelente.




Flor de trébol blanco


En los bordes de la senda que paseo, segados hace mes medio, favorecida por las abundantes lluvias que este junio cayeron en Asturias, vuelve a verse una pradera verdísima, exuberante y tierna pintada de numerosas flores del Trifolium repens L.
Aparte de ser este trébol planta forrajera de excelente calidad, se usó como hierba medicinal –al igual que su pariente el rojo- para combatir irregularidades digestivas, la inapetencia y la retención de orina.



Flores de dulcamara

Crecí en Asturias instruido sobre la toxicidad de las atractivas bayas de la dulcamara (Solanun dulcamara L.), en algunos lugares llamada "uvas del diablo" y "matagallinas".  Se le ve en cunetas, bordes de bosques, orillas de arroyos y ríos, herbazales húmedos, lugares sombreados; sobre suelos fértiles y sueltos. Muestra una flor pequeña y bella.
Conocida como medicinal desde los griegos clásicos para tratar enfermedades de la piel, contra la tosferina, el asma y el reuma. Los herboristas responsables hablan de la necesidad de usarla con mucha prevención



Flor de achicoria


 Encontré la hermosa flor de la Cichorium intybus L. por accidente, destacaba en aquella pradera asturiana al borde de una senda fluvial, ayer peatonal y hoy compartida con un carril bici que la autoridad municipal se empeño en embutir. Tiene toda la pinta de ser “huída de cultivo” 
Con las raíces secas de la achicoria se produce el conocido sucedáneo del café. Además, es planta medicinal “tónica, aperitiva y estomacal”, a decir de D. Pío Font Quer.



Flores de verbena


Aunque pase desapercibida, la verbena (Verbena officinalis L.) es planta abundante en los bordes de los senderos semiurbanos soleados.
En la época de la floración se deja notar el rosa pálido de sus pétalos en la larga espiga en la que van floreciendo poco a poco. Dice Font Quer que los médicos antiguos dotaron a hojas y flores de esta especie de múltiples virtudes, desde depurativa de la sangre hasta sanadora de los trastornos del hígado.



Flores de aligustre ("sanjuanín")



La facilidad de reproducción por esquejes y su adaptación a la poda hizo que el Ligustrum vulgare L. (y su pariente el Ligustrum ovalifolium Hassk.) se utilizara para la creación de setos, así como su resistencia a la contaminación y elegante porte le hicieran árbol urbano. Las flores pequeñas y agrupadas, de un blanco ligeramente crema, son olorosas y muy frecuentadas por abejas y otros insectos. Las hojas se utilizaron como antidiarreicas, las bayas son tóxicas.



Flor de jacinto

El racimo curvado con las azules flores de este jacinto silvestre es fácil de observar a mediados de junio en las montañas que unen Asturias y León. 
Lo que ya no es tan fácil, para el lego en materia botánica que redacta, es saber a qué nombre científico responde la planta que da las llamativas campanillas: ¿Endymium non-scriptus?, ¿Hyacinthus...?, ¿...? 
Disfrutemos de la flor.





Flor de salicaria

Crece la salicaria (Lythrum salicaria L.) en lugares húmedos, bien sean prados, riberas de arroyos, cunetas… de ahí viene la denominación vernácula castellana de “arroyuela”. La especie abunda en Asturias. Sus tallos de más de un metro se coronan con agrupadas flores pequeñas. 
Usábase para detener las hemorragias y las flores en infusión son remedio de probada eficacia contra las diarreas, incluidas las infantiles.






Flores de “arroz de páxaros”

Con un nombre tan expresivo y sugerente se conoce en algunos lugares de Asturias la que en castellano se llama, entre otras denominaciones, “uva de pájaro” y “uva de perro” y científicamente Sedum album L., una crasulácea que se deja ver abundante en las viejos y sombríos tejados y paredes de piedra de las aldeas así como en las laderas pedregosas y con poco suelo. 
En medicina se usó para tratar úlceras.





Flor de “tembladeras”
 

La herbácea Briza maxima L. recibe tan apropiado nombre dado el constante balanceo que ofrecen sus inflorescencias, difíciles de fotografiar. 

También se le denomina “lágrimas”, y “pendientinos” por el aspecto de sus espigas redondeadas, ovoides, colgantes de una ramitas muy delgadas. En Asturias crece en prados de siega y pastizales.





Flor de Caltha palustris L.


Dicen los botánicos que lo que a los profanos nos parecen cinco brillantes pétalos en la flor de la “caltha” (del griego antiguo “calathos”, canastilla) no son tales, sino los sépalos transformados, y que lo pétalos están anulados y dejan el sitio a numerosos estambres.
Sutilezas de las ciencias. 
La planta, vulgarmente conocida entre otros nombres como centella,  crece en Asturias en lugares húmedos y es relativamente frecuente.



Flor de ombligo de venus


En las aldeas asturianas, en las viejas paredes orientadas
al septentrión, abunda el ombligo de venus (Umbiculus pendulinus De Candolle) que en algunos lugares recibe el vernáculo sugeridor nombre de oreya sapu. 
Planta amante de la sombra y la humedad, ofrece ahora en un tallo su ramillete de flores. 
Las carnosas hojas machacadas se usaron como remedio para curar llagas.



Flor de cardamina


Crecen en los prados de toda Asturias con preferencia por las zonas más húmedas. Las flores, levemente rosadas, están agrupadas en espiga y se muestran especialmente en los meses de mayo y junio.
La cardamina (Cardamine pratensis L.), en castellano "mastuerzo de prado", es antiescorbútica y Font Quer escribe que la planta fresca se usa en ensalada y tiene las mismas propiedades que los berros.




Flor de restallones


En mi tierra asturiana a principios de junio se acaba la floración de la silene (Silene vulgaris L.), a la que llamamos restallones.
Era costumbre en la aldea asir entre los dedos pulgar e índice, por el extremo contrario al cabillo, las globulares flores y golpearlas contra el dorso de la mano o en la cabeza, lo que producía un ruido del que proviene el nombre vernáculo.




Flor de cirigoña


Uno de los remedios más empleados en los pueblos de Asturias (“la cirigüeña de todos los males es dueña”), y que llegué a usar, es el de la savia de la cirigüeña o cirigoña (Chelidonium majus L.), planta asociada a la presencia del hombre.

El tallo roto vierte un líquido amarillo que pronto se convierte en naranja intenso. Con él se tintaban las verrugas para eliminarlas.



Flor de trébol rojo



Las hojas y las flores del trébol encarnado (Trifolium pratensis L.) son conocidísimas, es planta muy abundante en los prados de Asturias y bien valorada como alimento para el ganado.
La posesión de hojas con más de tres foliolos se considera un talismán. Se usaba en Cataluña como remedio para las cataratas de los ojos.




Flor de Prunella grandiflora L.


Crece el ramillete de flores de la brunela en los claros de los bosques, en los pastizales, en los prados, en los márgenes de los caminos de Asturias.
Ésta fue fotografiada al borde de una castañeu, en zona húmeda, mezclada con diversas hierbas, a 300 metros de altitud, suelo silíceo y orientación sur. 
Tiene la planta virtudes cicatrizantes, de ahí los nombres vulgares de “hierba de las heridas”, “del carpintero”, “del podador”...




Flor de llantén mayor (lengua de carnero)


Crecen en abundancia en Asturias las dos especies principales del llantén (Platago lanceolata L. y Platago major L.), diferenciadas claramente por las hojas. 
Las poco atractivas flores se reúnen en una espiga rolliza que sobresale del suelo en prados, pastizales, bordes de caminos, claros de bosques… desde marzo a octubre. 
El llantén posee propiedades medicinales y se usaba en afecciones de las vías respiratorias, como anticatarral, en inflamaciones de boca y en el lavado de ojos.

Flor de zanahoria silvestre (Daucus carota L.)

Es muy común encontrar esta pariente próxima de la zanahoria hortícola en los prados y pastizales de Asturias, sobre todo en las partes más húmedas. 

Suele sobresalir en altura entre sus vecinas y este año lluvioso retrasó la floración de su apretada umbela hasta finales de junio. 
Dicen los herboristas que tiene virtudes semejantes a las de la especie cultivada, entre ellas una abundante cantidad de vitamina C. Es antidiarreica, diurética y favorece el bronceado de la piel y su cicatrización.



Flor de vellosilla.


Recibe en castellano esa denominación la planta que da la flor de la fotografía por los abundantes pelillos que tienen sus tallos, también se le conoce por el vernáculo “oreya de ratón”, dada la forma y color de sus hojas. 
Su nombre científico es Hieracium pilosella L., con el apelativo de la especie –“pilosella”- de clara referencia a las pilosidades. 
Crece en Asturias en la parte seca de los prados, de los matorrales, en los claros de los bosques… Desde el punto de vista medicinal se le considera “sudorífera, tónica y expectorante”.


Flor de alfalfa

Los lugares incultos próximos a las carreteras principales en la Cuenca del Nalón (Asturias) están actualmente colonizados por matitas de alfalfa (Medicago sativa L.). La que antes era casi exclusiva planta de cultivo en tierras fértiles, ha pasado a asilvestrada. Ç
Los ramilletes de sus flores poco lucidas adquieren en la “soledad” de la pantalla otra visión. 
Como forrajera goza de mucho aprecio y como medicinal dice el sabio y socorrido Font Quer ser antiescorbútica y antirraquítica; además, tierna, excelente para ensalada.


Flor de geranio silvestre


Los conocidísimos y domésticos geranios tienen varios parientes silvestres que pasan desapercibidos.

Es el caso de la hierba de S. Roberto y del científicamente denominado Geranium rotundifolium L., abundante en toda Asturias, al que pertenece esta pequeña y bellísima flor fotografiada en el claro de un bosque de castaños.




Flor de viborera

La Echium vulgare L. hierba de la víbora, viborera,  viperina... es una plantita muy abundante en Asturias en los márgenes de los caminos, en terrenos incultos y removidos, en ribazos. 

Florece prácticamente todo el año y de la corola salen unos llamativos filamentos de distinta longitud que portan los estambres. Cuentan que los antiguos tenían la planta como remedio para las mordeduras de culebras




Flor de tuberaria guttata L


En lo que fue antigua escombrera de una explotación hullera en Asturias, crece ahora, tras varias transformaciones que dejaron el suelo seco y soleado, un pastizal ralo y bajo entre cuyas especies vegetales está la hierba, desconocida en el entorno, que produce en junio y julio esta pequeña pero linda flor.





Flor de tormentila


La minúscula (8 a 12 mm) flor de la tormentila o sietenrama (Potentilla erecta Hampe) se ve mucho mejor en la pantalla de un ordenador que en el prados, brezales y landas donde crece en Asturias. 

Dice Font Quer que el grueso rizoma fresco -contenedor de un ácido de nombre tan singular como “catecutánico”- se usaba para detener las diarreas y combatir hemorroides.



Flor de aguileña


La Aquilegia vulgaris L. tiene una larga sinonimia vernácula, es conocida en mi tierra de nacimiento como "calzonis del cuquiellu" y en castellano como aguileña. 
Obviamente los nombres hacen referencia al aspecto de su bella flor. La que ilustra estas letras fue fotografiada sobre el pueblo de El Navaliego (Laviana, Asturias) sobre suelos ácidos, fértiles y en el borde de un camino.





Flor de brezo


Conocidos en mi entorno social como “beriz”, los brezos (en este caso me parece que la Doboecia cantabrica o la Calluna vulgaris) son abundantísimos e invasores de las tierras ácidas, pobres o empobrecidas; hasta el punto que en Asturias prados -herencia de “bornaes”- dejados de segar se ven pronto cubiertos por su alfombra. 
Los antiguos herbolarios le atribuyeron propiedades diuréticas.





Flor de vulneraria



Las inflorescencias globulares de las vulnerarias (Anthyllus vulneraria L.) muestran color cambiante (rosa, amarillo, púrpura..) o mezclado, según zonas. 
Pueblan abundantes los márgenes de las sendas y las partes más secas de los prados de Asturias siendo un excelente forraje. 
Como planta medicinal su propio nombre (vulneraria) indica el uso tradicional cicatrizante para tratar heridas, quemaduras, úlceras…



Flor de catalpa

Hace más de un cuarto de siglo, cuando se llevó a cabo el encauzamiento del río Nalón (Asturias) cerca de mi residencia, plantaron una docena de catalpas (Catalpa bignonioides Walter) de las cuales la mitad han sobrevivido a diversos vandalismos, algunos “oficiales”.

 A comienzos de julio las copas de estos árboles, originarios de América, se han cubierto con el blanco de sus flores y el entorno se perfuma de un agradable aroma.



Flor de Oenothera erithrosepala


La Wikipedia dice que el nombre vulgar es onagra y Asturnatura "hierba de asno". Cito con el científico la planta que produce la flor grande y amarilla de la ilustración, planta al parecer híbrida de dos especies americanas, introducida en Europa como ornamental y hoy en Asturias invasora, cada vez más abundante en bordes de carreteras, solares, baldíos… dando muestras de gran capacidad de adaptación.




Flor de calderón


En los prados húmedos de alto Nalón (Asturias), cerca de las corrientes de agua, es frecuente ver en los meses de junio y julio los apretados pétalos de las flores amarillas que nacen solitarias en el extremo de los tallos de los calderones (Trollius europaeus L), unos ranúnculos de montaña que llaman la atención por su tamaño y belleza.

Se tiene por planta venenosa.



Flor de tiraña



Es la tiraña o grasilla (Pinguicula grandiflora Lamarck) planta poco común por lo original de su complemento alimenticio. 

En Asturias crece en la media montaña sobre suelos calizos, muy pobres, con aguas corrientes. Sus hojas están provistas de una sustancia pegajosa donde quedan atrapados pequeños insectos que utiliza como nutrientes.




Flores de milenrama



Crece la milenrama (Achilea milenfolium L.) en Asturias abundantemente por praderas y pastizales. 

Sus diminutas flores contienen numerosos compuestos químicos con propiedades medicinales y se han utilizado desde tiempo inmemorial para curar heridas, recibiendo en Portugal los significativos nombres de "erva-dos-militares" y "erva-dos-soldados".


Flor de estellaria


La blanca y pequeña flor de la discreta Stellaria holostea L. puede observarse en abundancia hasta que acabe el verano en los matorrales y brezales de las montañas de Asturias,


 También en muros, taludes y límites de bosques caducifolios, sobre suelos ácidos, desde la costa hasta elevadas alturas.



Flor de gordolobo


Es el gordolobo (Verbascum pulverulentum Vill.) planta poco deseada y considerada que crece en Asturias abundante y sobresale tanto en los eriales como en los bordes de caminos y lugares frecuentados por el hombre.
Las flores forman una larga inflorescencia muy llamativa.

Se usan en infusión, según Font Quer, para tratar el asma.




Flor de Botón de Oro



Hasta hace pocas fechas lucía en las partes más húmedas de los prados de Asturias el color amarillo acharolado de los abundantes botones de oro (Ranunculus acris L.), y aún ahora se pueden ver, aunque en menor número, en bordes de caminos y claros de bosques próximos a corrientes de agua .





Flor de violeta



La pequeña flor de la violeta (Viola odorata L.), que aparece a finales del invierno en los ribazos soleados, se recogía siendo yo niño en mi comarca asturiana para preparar infusiones con las que combatir catarros. Luego, leyendo a Font Quer, supe que las “hojas se consideran emolientes y la raíz tiene propiedades vomitivas…”.




Flor de cardo

Defendida su vegetación por cantidad de respetadas espinas, este cardo (Cynara cardunculus L.) muestra en los meses de junio y julio sus flores de buen tamaño, muy apetecidas por las abejas, con innumerables pétalos teñidos de rojo fuerte.

Crece en Asturias en lugares incultos, pero en otras partes del país, domesticado en huertas, es planta comestible y alimento dietético.




Flor de madreselva


Palacio Valdés dice en la “Invocación” de La Aldea Perdida que se deje una rama de madreselva (Lonicera periclymenum L.) sobre la tumba del poeta.
Las flores de esta planta de largo tallo leñoso exhalan una dulce fragancia y cambian de un blanco amarillento a un anaranjado o a un rojo a medida que envejece.

Crece por toda Asturias en claros del bosques, en setos...



Flor de falsa melisa


Con el algo complicado pero expresivo nombre científico de Melittis melissophyllum (“amiga de la miel”) denominó Lineo la planta que produce las flores de la ilustración.
Éstas suelen agruparse de a dos, son de agradable olor, atractivas para las abejas y dicen que tienen propiedades diuréticas.
En Asturias crece -entre otros lugares- en los claros de los bosques de castaños.



Flor de “lila de verano”

A mediados del mes de junio comenzaron a florecer las abundantes Buddleja davidii Franchet que crecen en las riberas del Nalón.
Sus inflorescencias cónicas, muy olorosas y llamativas con colores que van del malva al púrpura, gustan a los insectos.
Planta de origen chino catalogada en España como invasora, escapada del cultivo ornamental para el que fue traída a Europa, cada temporada es más numerosa en Asturias, ocupando, además de las riberas fluviales, solares y terrenos abandonados.



Flor de zapatinos de la virgen (cuernecillo)


La flor de esta labiada con nombre vernáculo tan expresivo y que responde al científico de Lotus corniculatus L., tiene encanto.
Aunque frecuentemente amarilla, adquiere algunas veces tonos rojizos. Crecen formando grupos en zonas soleadas y secas y lo mismo se ve en las proximidades del puerto de Tarna, Asturias, (donde se fotografió ésta) que en el litoral.
En tisana se usaban como tranquilizante y para tratar el insomnio.



Flor de xabú



Las tisanas de flores de xabú o benitón, que es como se conoce en mi más próximo entorno social el Sabucus nigra L., fueron remedio habitual en nuestra infancia para catarros, lavados de ojos y problemas digestivos. 
Las olorosas flores las había que recoger la víspera del día de S. Juan para que su efecto fuera el deseado.




Flor de té de huerta

Conocí esta planta (Bidens aurea Sherff), considerada "mala hierba", siendo chiquillo. Invadía algunas parcelas abandonadas y los incultos bordes de los huertos.

Ya mayor me enteré de la procedencia centroamericana, leí sobre sus usos medicinales y encontré contradicción entre su nombre científico específico (aurea) y el escaso "oro" de sus pétalos, apenas teñidos de amarillo, en Asturias.



Flor de carrigüela



En estos días se halla en plena floración la carrigüela o carricuela (Convolvulus arvensis L.). 
Sus blancas campanillas destacan entre las hierbas, por las que trepa en los baldíos y márgenes de las sendas peatonales semiurbanas de estos lugares de Asturias. 
También abunda en los campos cultivados. 
Como tantísimas otras plantas tiene usos medicinales, la infusión de sus hojas frescas es purgante.


Flor de "Linaria triornithophora L."



El complejo nombre científico de la especie de esta conocida hierba se simplifica en Asturias con el descriptivo de "paxarinos" -que se aplica también al Rhinanthus- por la peculiar forma de sus flores. Es frecuente encontrarla en los bordes de los bosques con suelos ácidos.





Flor de pasionaria

 La pasionaria o flor de la pasión (Passiflora caerulea L.) es una planta traída a Asturias como decorativa, totalmente adaptada y en algunos casos asilvestrada.

La que ha dado esta flor crece frondosa, descolgando sus leñosos tallos por una pared, floreciendo cinco meses del año y logrando unos frutos amarillos y ovales con semillas fértiles.




Flor de gamón

Abundante en las tierras de Asturias desde el nivel del mar hasta las montañas, considerado una “mala hierba” que invade pastos y prados, el gamón (Asphodelus albus Miller) dio lugar a una dilatada toponimia y a algún uso médico. 
Su flor se presenta en racimos y vista en detalle tiene encanto.






Flor del cuco también llamada flor del cuclillo


Flor de cuco es el nombre en castellano de la Lychnis flos-cuculi L., planta que sé abunda en Asturias en praderas de siega y pastos, pero cuyo nombre vernáculo ignoro. 

Los pétalos muy estrechos y profundamente divididos parecen deshilachados.





Flor de "todosana"

Con este término castellano tan rotundo dice Font Quer que se conoce al Hypericum androsaemum L., planta bastante frecuente en las zonas húmedas de Asturias, donde se le llama zubón.

El nombre científico de la especie hace referencia a la sangre del hombre (andros=hombre, más aima=sangre). 
Sin embargo, este mismo botánico desconoce su composición.




Flor de malva


La conocida malva (Malva silvestris L.) crece abundante y florece ahora en los bordes de los caminos de Asturias y lugares frecuentados por el hombre.

Sus hojas ya no se usan para las cataplasmas destinadas a acabar con los furúnculos y diviesos, ni sus discretas flores como remedio para “ablandar” la tos.




Flor de crestes de gallu

Conocidas popularmente en Asturias también como ruxiores (ruidosos) y paxarinos, estas amarillentas flores del Rhinanthus serotinus L. 

Llaman la atención por su peculiar forma.

La planta es una semiparásita que vive en los prados y, aunque posee clorofila, está provista de unas raíces chupadoras que dificultan el desarrollo de la hierba a su alrededor.



Flor de centaura

En Asturias crece abundantemente esta hierba (Centaura nigra L.) en prados, bordes de caminos, solares...

Florece largo tiempo y la cabezuela de color marrón sobre la que se abren las flores sin duda inspiró el nombre con el que se conoce en algunas partes: "garbancera" y "botón vaqueiro". 

No es muy apreciada como forraje.

Se usó como antidiabética y tonificante.

Flor de “centaura menor”


De la familia de las gencianas, se le atribuyen las mismas propiedades que a la “lutea”. Por su reconocido amargor se le dio a la Centaurion erythraea Rafn. el nombre vernáculo de “hiel de la tierra”. 
Es relativamente abundante en Asturias criándose en herbazales ralos y secos. Vermífuga, digestiva, antipirética… antiguamente fue muy valorada en medicina y con sus tallos y flores se combatió la hepatitis, la ictericia, la anorexia. 
Entra en la composición de algunos preparados alcóholicos como el vermú.



Flor de margarita (menor)



Es tan frecuente ver durante casi todo el año el blanco y el amarillo de las flores de la margarita menor (Bellis perennis L.) en los campos de Asturias que, de puro numerosa, pasa desapercibida.

No obstante, un poco de atención nos muestra los "primores de lo vulgar", como en esta fotografía donde está desprovista de todo acompañamiento.




Flor de rapónchigo

El rapónchigo (Campanula rapunculus L.) crece tanto en las praderías como en los suelos ácidos de los claros a media luz de los viejos castañedos asturianos, exhibiendo ahora la acampanada y delicada flor.


Sus largos y finos tallos, en perpetua oscilación, dificultan la fotografía.

Cuentan que, además de medicinal, una variedad hortícola se usa en ensaladas, muy recomendadas para diabéticos.


Flor de hierba de S. Roberto


Los bordes de las innumerables sendas de Asturias están cuajadas en este tiempo de las pequeñas y rosadas flores del Geranium robertianum L., que pasan desapercibidas.

Sin embargo, una mirada atenta hace que se encuentre en ellas una delicada belleza, una sutil perfección.

De los tallos y hojas dicen que tiene propiedades diuréticas.


Flor de fumaria.


En esta época abundan las fumarias (Fumaria officinalis L.) en los bordes de los caminos, mostrando sus ramilletes de pequeñas flores con tonalidad tinta en el extremo.

que su nombre está asociado a un efecto semejante a la que produce el humo en los ojos. Es planta medicinal y se utiliza, en tisana, como tonificante.




Flor de Hipérico


Parece ser que el término hipérico (del Hipericum perforatum L.) significa "por encima de todo", en el sentido de que sus virtudes medicinales son superiores.
En algunas partes de Asturias esta herbácea recibe el sonoro nombre de "hierba de pericón". 

 Siendo niño la vi usar como cicatrizante y remedio para las quemaduras y oí que favorececía la digestión.

Flor de dedalera

He visto estos días cerca de mi casa que los racimos de las dedaleras (Digitalis purpurea L.),-llamadas aquí "estallones" y "restallones"- han comenzado mostrar sus rojas y ventrudas campanillas.
Y ahí seguirán, marchitándose las flores inferiores a medida que vayan madurando las superiores hasta el total agotamiento.

Pura metáfora de la vida.




Flor de lino


El lino (Linum usitatissimum L.) dio lugar en Asturias a un buen número de topónimos, que es lo que queda de un cultivo hace ya mucho tiempo abandonado.
 En las praderas, la planta sigue siendo abundante mostrando su pequeña flor azulada en esta época.





Flores de capuchina


Estas hermosas y llamativas flores de capuchina (Tropaeolum majus L.), conocidas en algunas partes como "flor de sangre", planta originaria de América, se muestra asilvestrada al paseante al borde de un camino, en lugar expuesto al sol y abrigado de los vientos en el  Valle del Nalón, Asturias.
Planta medicinal, se usó para combatir y prevenir el escorbuto.




Flor de amapola


Aunque no muy abundante, no es extraño encontrar en Asturias la humilde y poética amapola (Papaver rhoeas L.) en baldíos y cultivos. 
Dice D. Pío Font que sus pétalos y cápsulas se usaron para combatir la tos en niños y ancianos y para facilitar el sueño.






Flor de "rosa canina" (escaramujo)



En las sebes (setos), pastizales y matorrales de Asturias abunda las plantas espinosas, entre ellas el rosal silvestre (Rosa canina L.) o escaramujo. 
Antiguamente usada como medicinal, sus frutos tienen propiedades antidiarreicas. De ahí el nombre popular en algunas zonas de "tapaculos".





Flores de orégano


Entre las plantas usadas en Asturias en cocina y en la elaboración de embutidos el oriéganu (Origano vulgare L.) es de las más populares, pero no es tan frecuente encontrarla en el campo.

Aquella de la que se fotografiaron estas flores crece curiosamente acompañando a una “escapada de cultivo”, como es el tomillo, también medicinal y culinaria. 
Aparte de la alimentaria, como hierba tónica y digestiva se utilizó en forma de tisana, y para las articulaciones en fricciones.



Flores de parnasia


La parnasia (Parnassia palustris L.), llamada también “hepática blanca”, es la flor representativa de los condados de Cumberland y Sutherland en el Reino Unido. 
Se encuentra en las montañas de la cordillera Astur-leonesa, creciendo en zonas con abundante agua en el terreno y poca hierba y mostrando de julio a septiembre una bella flor que nace solitaria sobre un tallo erecto. 
En medicina se le atribuyó la facultad de tonificar el corazón y se empleó contra las diarreas en tisanas.


Flores de “yerba de Santiago”

Hace como un par de meses leí en un diario la noticia de la invasión de un hermoso y conocido paraje de Caso (Asturias) por la “yerba de santiago”, hierba que responde al científico nombre de Senecia jacobaea L. (o Jacobea erucifolia) y a la que se le atribuía peligro inminente de envenenamiento de ganados. La noticia goteó a lo largo del verano y se organizaron equipos de voluntarios para el desarraigo de la invasora mediante “sestaferias”. 
La tóxica “senecia” es omnipresente en los pastos de las cabeceras del Nalón y del Esla-Porma (León). 




Flores de “galactites”



En el prado abandonado de la siega y entregado al pasto, cerca de una de las entradas (o salidas) de la cueva-santuario de S. Pedrín (Sariego-Asturias), en un ribazo seco expuesto al sur, crecía a finales del mes de julio un apretado matorral de cardos (Galactites tomentosa (L) Moench.) dejando ver ya sus algodonosos vilanos.




Flores de paniega


El Rumex crispus L. es planta considerada en Asturias “mala hierba”. 
Comenzó a florecer este año a finales del mes de julio y su espiga, primero de flores verdosas muy poco atractivas, permanecerá largo tiempo, cambiando a marrón. 
Vive en prados, bordes de caminos, cultivos abandonados, solares… todos ellos lugares ricos en nitrógeno. 
Dicen que la infusión de sus raíces es buena para lavar la boca.



Flor de “Carlina acaulis L”

Este cardo silvestre se encontraba en unos pastos soleados y calizos de la montaña de Asturias. 
Como los botánicos dicen que se diferencia de la especie “vulgaris” porque “los gruesos capítulos se levantan del suelo gracias a un corto tallo”, damos fe de que tallo tenía. Los mismos especialistas cuentan que esos “capítulos tiernos se comen como las alcachofas”. Del comer ya no damos fe, entre otras cosas porque sus espinas impresionan. 
Las raíces se usaron para matar ratones.



Flor de globularia


La herbácea Globularia vulgaris L. se muestra con sus flores azules en cabezuelas redondeadas y crece en gran número sobre el suelo seco de una escombrera, ya muy vieja, de una mina de carbón en la Cuenca Central asturiana. 
Escribe O. Polunin que las hojas producen un colorante amarillo. 
En medicina se usó como purgante y diurética.




Flor de artu



La zarza (Rubus fruticosus L.) se conoce en el Valle del Nalón (Asturias) como artu, escayu, matu… y crece en los setos y en los lugares abandonados de cultivo, formando un intrincado matorral y llegando a trepar por los árboles. 
Es planta cuyas flores son muy visitadas por abejas y abejorros y los frutos -las moras- dan alimento a multitud de animales.



Flor de vincapervinca



A más de 1300 metros de altitud, en la ribera de un arroyo que se alimenta de los neveros del Mampodre, a mediados de junio florecía la que hemos identificado como una Vinca minor L. 
Debe ser planta poco frecuente, pues mirando con cierto detalle en los alrededores no hemos hallado más. 
Como medicinal, mejora la circulación sanguínea, incluida la cerebral.




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Las plantas y sus tipos

Algo diferente y bonito. ¡¡¡las flores!!!

Un bello espectáculo para la vista. Ver nacer las flores en un momento con una música superagradable.


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