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Botánica con la colaboración de Juiio Velasco Ordóñez

FOTOS Y COMENTARIOS DE 

Julio Velasco Ordóñez

Flores de árgoma


Este arbusto muy espinoso (Ulex europeaus L.) es abundantísimo en los montes bajos de Asturias, donde, además de árgoma, se le dice toxu, cádaba y cotoya.
Las semillas tienen propiedades tónico cardiacas, las flores en infusión se usaron en medicina popular para combatir enfermedades del hígado.





Flor de milamores

Amiga de los terrenos pedregosos, la milamores (Centranthus ruber L.) que dio estas flores fue fotografiada en Asturias creciendo en los intersticios de un muro de piedra arenisca, mostrando su apretado ramillete de color rojo.

Conocida como “valeriana encarnada”, se usó su raíz en medicina como antiespasmódica y para calmar los nervios, de forma similar a la “blanca” (Valeriana officinalis L.)




Flor de jabonera


Hace alusión su nombre vernáculo a la propiedad de esta planta de producir espuma si puesta en agua se agita. Crece en diversos lugares, la de estas flores luce en lo que fue escombrera del encauzamiento de río Nalón (Asturias).
La saponaria o jabonera (Saponaria officinalis L.) fue usada en medicina para tratar la tos, como depurativa, sudorífica… Y como detergente para lavar lanas y prendas.




Flor de ruda

A finales de agosto aún se podía ver flores en algunas de las matitas de “arruda” o “ruda” (Ruta graveolens L.) que adornan los huertos de las aldeas asturianas. 
Tiene esta planta tradición medicinal en mi tierra. Y fama de afrodisiaca y mágica. En medicina se usó en los trastornos menstruales, para expulsar lombrices, combatir el reumatismo, como abortiva, antiespasmódica, sudorífica, antihelmíntica…
Como mágica, quedan varias viejas prácticas y evocaciones en la memoria escrita.


Flor de “quitameriendas”


Merendera montana (L.) Lange le pusieron los científicos botánicos a esta plantina de la que se ve la flor sin tallo, y a la que el pueblo denominó de un modo más claro aunque parece que demandante de explicación: “Quitameriendas”. Parecida al “cólquido” (Cuchicum autumnale) florece en las pastos de altura de la Cordillera Cantábrica a comienzos del mes de agosto.
En algunos lugares de Aragón leí que se le dice “mataborregos”, pues es tóxica.




Flores de hierba mora


Llamada “tomatitos del diablo” (Solanum nigrum L.), crece en Asturias baldíos y cultivos abandonados. Sus flores son semejantes a las de la dulcamara, cambiando el amarillo de la corola en forma de estrella por blanco.
Las bayas, de menos de un centímetro y de color negro maduras, parece que contienen un tóxico: la solanina. En medicina su uso debe estar reservado a expertos.




Flores de Linaria elegants CAV


Estas florecillas azules, delicadas, casi violetas de la linaria se ven en el suelo pobre del cierre de las instalaciones de una explotación carbonera en la Cuenca Minera asturiana condenadas a la clausura.
Pasan casi desapercibidas las espigas entre el ruido sordo de los vagones, el agudo del cable de la “jaula” y el sibilante de las pérdidas del aire comprimido. Además, crece también en bordes de caminos y en las zonas secas de los prados.



Flores de “vara de oro”


La Solidago virgadaurea L, de cuyo nombre especifico latino (“virga aurea”) procede el castellano “vara de oro”,  crece en los extremos de los bosques, en matorrales y en zona de herbazales de Asturias. 
Sus capítulos se agrupan en cabezuelas ramificadas y los componen de seis a doce flores (femeninas) de lígulas de larga lengüeta que rodean otras flores de cinco pétalos soldados en un tubo. En medicina se usó como planta diurética y contra las irritaciones del aparato urinario.




Flores de manzanillón

El manzanillón (Chamaemelum nobile (L) All.) crece en Asturias desde el nivel del mar hasta los puertos de montaña.
Es relativamente abundante en camperas de suelos ácidos y arenosos sometidas al pasto y al pisoteo. 
Muy conocida por sus propiedades estomacales y antiespasmódicas, aunque la especie (Matricaria recutita L.) que se comercializa para las infusiones es otra menos amarga no existente en la región, salvo escapada de cultivo, según J. Prada y J. J. Lastra.



Flores de “espárrago de lobo”


La orobancáceas son plantas parásitas sin clorofila que crecen a expensas de las raíces de otras fanerógamas.
El Orobanche rapum-genistae Thuill, conocido popularmente como “espárrago de lobo”, parasita leguminosas, piornos en este caso. Muestra una llamativa espiga densa, cilíndrica con numerosas flores sentadas.

 La de la imagen se fotografió en el Puerto de Ventaniella (Ponga, Asturias) a principios del mes de agosto.



Flor de “matalobos azul”

Recibe el nombre popular porque sus raíces, mezcladas con carne cruda, se utilizaban para matar perros y lobos. Al decir de autoridades como Font Quer y O. Polunin, es la planta con flor más tóxica de Europa. 
Muy abundante en la cordillera Astur-Leonesa, el vástago nuevo, hasta de un metro,  surge en primavera de un nabito y crece en prados y pastizales próximos a regatos y pedregales, muestra hojas grandes profundamente divididas y las flores, azules y bellas, aparecen en una espiga. El Aconitum napellus L. se usó en medicina.



Flor de Arctium minus Bernh

Los lampazos, llamados en Asturias vulgarmente “pegotes” y “respegones”,  viven en bordes de caminos, riberas de los ríos y lugares frecuentados por los ganados, ya que sus semillas se dispersan con el concurso de los mismos por un curioso método; al estar dotadas las cabezuelas de centenares de brácteas con el ápice curvado cual arponcitos, se agarran al pelo de los animales, vehículo de dispersión. 
Melífera, dicen que tanto los tallos como las raíces son comestibles y medicinales.



Flores de arveja trepadora


La “arveya” (Vicia cracca L.) es frecuente en Asturias desde el nivel del mar hasta los mil metros de altitud, se le ve en prados, cunetas de caminos, bordes de bosques y riberas de arroyos. 
La planta ha dado lugar a varios topónimos, proporciona buen forraje y es melífera





Flores de “coniza áspera”

El aprendiz de botánico estuvo observando durante un mes los capullos de la planta que crecía sobre el muro del encauzamiento del río Nalón (Asturias) para fotografiar la corola una vez abierta. Vio numerosos insectos frecuentando las cerradas flores sin que estas mostraran la imagen que había preconcebido. 
Consultó a “polunin” y éste le indicó que las cabezuelas florales de la Inula conyza DC, por nombre vulgar “coniza áspera”, eran así, como las veía, y no habría corola en exposición.



Flor de berza
Fue la Brassica oleracea . adaptada al cultivo desde tiempos neolíticos y de ella surgieron diversas variedades (repollo, coliflor, brócoli, col de Bruselas…) muy propias de la huerta asturiana. 
La especie silvestre vive en tierras bajas, frecuentando los acantilados costeros, pero ésta que se fotografió se asienta en una ladera escabrosa orientada al suroeste, sobre suelos silíceos en el valle medio del Nalón (Asturias) y la acompañan algunas más.





Flor de cardo azul


Este cardo abunda en los pastizales de montaña formados sobre suelos de calizas. En Asturias algunos le llaman cardo del Monsacro y de “la madalena”.
Su nombre científico es Erygium bourgatil Gouam y el color azulado de sus tallos le hace inconfundible. Es muy frecuentado por las abejas.




Flor de bilortu


Es el “bilortu” (Clematis vitalba L.) planta de grandes capacidades
colonizadoras que inspiró en Asturias varios topónimos. 
Para los niños que vieron en el cine de los sesenta a Tarzán, sólo ella podía ser la liana con la que el héroe se desplazada entre los árboles de la selva. Se le denominó “hierba de pordioseros” ya que estos la usaban para producir llagas y llamar a la compasión y a la limosna.




Flores de "campanillas agrupadas"

La planta que da las hermosas inflorescencia  de estas campanillas agrupadas en la cima del tallo recibe el nombre científico latino de Campanula glomerata L. Aunque no por su abundancia,  destaca en los prados de Asturias por los colores de sus cinco pétalos color azul violáceo. 
Crece en las arcillas originadas por la descomposición de la caliza, en taludes, grietas, matorrales y bordes de bosques de zonas calcáreas.  
Melífera, se creyó útil contra la rabia y para combatir las anginas.




Hierba de S. Guillermo

Llamada también “agrimoña”, “hierba bacera” y científicamente Agrimonia eupatoria L., es planta vivaz con tallos erectos de hasta un metro de altura y pequeñas flores de cinco pétalos amarillos, colocadas en largas espigas que llegan a ocupar la mitad de este tallo. 
La fotografiada, situada en el umbroso borde de un bosquete asturiano, había comenzado su floración en la segunda semana de agosto. 
Medicinalmente se uso como astringente útil en afecciones de boca y laringe.




Flor de escabiosa


La Knautia arvensis de Linneo recibe los vernáculos de “escabiosa” y “viuda silvestre”. Las flores azul lila se presentan en unas cabezuelas de largo rabillo con las exteriores claramente mayores y distintas a las interiores.
Crece en campos secos, matorrales y en el caso de ésta de Asturias, abunda en los bordes del terraplén de una carretera. 
Se empleó en cocimiento para combatir diversas enfermedades, entre ellas la sarna.



Flor de hinojo

Se ofrecen abundantes las matas de hinojo (Foeniculum vulgare Miller) en los bordes de la senda peatonal que camino en mi tierra asturiana. Este año ha comenzado a florecer su umbela un poco tarde, en la segunda quincena de julio. Desde tiempos antiguos, las aromáticas hojas se han utilizado como condimento y las semillas, con sabor a anís, en repostería y en la elaboración de licores. Como medicinal es digestiva, antidiarreica, diurética, carminativa…





Flores de astrancia


Son las umbelíferas familia botánica en la que este profano se pierde con tanta facilidad como entre las gramíneas, más la curiosa disposición de las flores de
la astrancia (Astrantia major L.) la hacen inconfundible.
En algunos lugares le dicen “sanícula hembra” y crece en los prados de siega húmedos y calcáreos de Asturias a partir de los 500 msnm.
A su rizoma se le atribuyen virtudes purgantes.




Flor de cardencha


Llaman la atención las compactas cabezuelas espinosas, no por su belleza sino por la originalidad de su apariencia, de la cardencha (Dipsacus sylvestris Hudson)
La flores, dispuestas sobre un capítulo, comienzan a florecer en la parte media para hacerlo luego abajo y arriba. 
Se encuentra su alto porte en los bordes de los caminos, solares, lugares abandonados de cultivo, terrenos soleados y ricos en nitrógeno de Asturias. Se utilizó para cardar la lana y las raíces secas como remedio medicinal.



Flor de clavelito manchado


Es frecuente ver, si se toma un poco de atención, este lindo representante silvestre (Dhiantus deltoides L) de la comercial flor de clavel. 
Crece sobre suelo seco y pradera rala. Y en el caso del fotografiado, en la antigua escombrera de una mina de hulla asturiana acompañado de falsas acacias, abedules y una rica flora herbácea, donde no falta la exótica tuberaria y es omnipresente la yerba de pericón.




Flores de ulmaria


En mi entorno solo conozco la matita de ulmaria, “reina de los prados”, (Filipéndula ulmaria Maximowicz) de la que procede esta fotografía. Recuerdo haberla visto llamativa, numerosa, creciendo silvestre en zonas húmedas de las montañas de Asturias y León. 
A finales de julio estaba en plena floración y sus blancos ramilletes destacaban. Se considera un diurético excelente.




Flor de trébol blanco


En los bordes de la senda que paseo, segados hace mes medio, favorecida por las abundantes lluvias que este junio cayeron en Asturias, vuelve a verse una pradera verdísima, exuberante y tierna pintada de numerosas flores del Trifolium repens L.
Aparte de ser este trébol planta forrajera de excelente calidad, se usó como hierba medicinal –al igual que su pariente el rojo- para combatir irregularidades digestivas, la inapetencia y la retención de orina.



Flores de dulcamara

Crecí en Asturias instruido sobre la toxicidad de las atractivas bayas de la dulcamara (Solanun dulcamara L.), en algunos lugares llamada "uvas del diablo" y "matagallinas".  Se le ve en cunetas, bordes de bosques, orillas de arroyos y ríos, herbazales húmedos, lugares sombreados; sobre suelos fértiles y sueltos. Muestra una flor pequeña y bella.
Conocida como medicinal desde los griegos clásicos para tratar enfermedades de la piel, contra la tosferina, el asma y el reuma. Los herboristas responsables hablan de la necesidad de usarla con mucha prevención



Flor de achicoria


 Encontré la hermosa flor de la Cichorium intybus L. por accidente, destacaba en aquella pradera asturiana al borde de una senda fluvial, ayer peatonal y hoy compartida con un carril bici que la autoridad municipal se empeño en embutir. Tiene toda la pinta de ser “huída de cultivo” 
Con las raíces secas de la achicoria se produce el conocido sucedáneo del café. Además, es planta medicinal “tónica, aperitiva y estomacal”, a decir de D. Pío Font Quer.



Flores de verbena


Aunque pase desapercibida, la verbena (Verbena officinalis L.) es planta abundante en los bordes de los senderos semiurbanos soleados.
En la época de la floración se deja notar el rosa pálido de sus pétalos en la larga espiga en la que van floreciendo poco a poco. Dice Font Quer que los médicos antiguos dotaron a hojas y flores de esta especie de múltiples virtudes, desde depurativa de la sangre hasta sanadora de los trastornos del hígado.



Flores de aligustre ("sanjuanín")
La facilidad de reproducción por esquejes y su adaptación a la poda hizo que el Ligustrum vulgare L. (y su pariente el Ligustrum ovalifolium Hassk.) se utilizara para la creación de setos, así como su resistencia a la contaminación y elegante porte le hicieran árbol urbano. Las flores pequeñas y agrupadas, de un blanco ligeramente crema, son olorosas y muy frecuentadas por abejas y otros insectos. Las hojas se utilizaron como antidiarreicas, las bayas son tóxicas.





Flor de jacinto

El racimo curvado con las azules flores de este jacinto silvestre es fácil de observar a mediados de junio en las montañas que unen Asturias y León. 
Lo que ya no es tan fácil, para el lego en materia botánica que redacta, es saber a qué nombre científico responde la planta que da las llamativas campanillas: ¿Endymium non-scriptus?, ¿Hyacinthus...?, ¿...? 
Disfrutemos de la flor.





Flor de salicaria

Crece la salicaria (Lythrum salicaria L.) en lugares húmedos, bien sean prados, riberas de arroyos, cunetas… de ahí viene la denominación vernácula castellana de “arroyuela”. La especie abunda en Asturias. Sus tallos de más de un metro se coronan con agrupadas flores pequeñas. 
Usábase para detener las hemorragias y las flores en infusión son remedio de probada eficacia contra las diarreas, incluidas las infantiles.






Flores de “arroz de páxaros”

Con un nombre tan expresivo y sugerente se conoce en algunos lugares de Asturias la que en castellano se llama, entre otras denominaciones, “uva de pájaro” y “uva de perro” y científicamente Sedum album L., una crasulácea que se deja ver abundante en las viejos y sombríos tejados y paredes de piedra de las aldeas así como en las laderas pedregosas y con poco suelo. 
En medicina se usó para tratar úlceras.






Flor de “tembladeras”
 

La herbácea Briza maxima L. recibe tan apropiado nombre dado el constante balanceo que ofrecen sus inflorescencias, difíciles de fotografiar. 

También se le denomina “lágrimas”, y “pendientinos” por el aspecto de sus espigas redondeadas, ovoides, colgantes de una ramitas muy delgadas. En Asturias crece en prados de siega y pastizales.





Flor de Caltha palustris L.


Dicen los botánicos que lo que a los profanos nos parecen cinco brillantes pétalos en la flor de la “caltha” (del griego antiguo “calathos”, canastilla) no son tales, sino los sépalos transformados, y que lo pétalos están anulados y dejan el sitio a numerosos estambres.
Sutilezas de las ciencias. 
La planta, vulgarmente conocida entre otros nombres como centella,  crece en Asturias en lugares húmedos y es relativamente frecuente.



Flor de ombligo de venus


En las aldeas asturianas, en las viejas paredes orientadas
al septentrión, abunda el ombligo de venus (Umbiculus pendulinus De Candolle) que en algunos lugares recibe el vernáculo sugeridor nombre de oreya sapu. 
Planta amante de la sombra y la humedad, ofrece ahora en un tallo su ramillete de flores. 
Las carnosas hojas machacadas se usaron como remedio para curar llagas.



Flor de cardamina


Crecen en los prados de toda Asturias con preferencia por las zonas más húmedas. Las flores, levemente rosadas, están agrupadas en espiga y se muestran especialmente en los meses de mayo y junio.
La cardamina (Cardamine pratensis L.), en castellano "mastuerzo de prado", es antiescorbútica y Font Quer escribe que la planta fresca se usa en ensalada y tiene las mismas propiedades que los berros.




Flor de restallones


En mi tierra asturiana a principios de junio se acaba la floración de la silene (Silene vulgaris L.), a la que llamamos restallones.
Era costumbre en la aldea asir entre los dedos pulgar e índice, por el extremo contrario al cabillo, las globulares flores y golpearlas contra el dorso de la mano o en la cabeza, lo que producía un ruido del que proviene el nombre vernáculo.




Flor de cirigoña


Uno de los remedios más empleados en los pueblos de Asturias (“la cirigüeña de todos los males es dueña”), y que llegué a usar, es el de la savia de la cirigüeña o cirigoña (Chelidonium majus L.), planta asociada a la presencia del hombre.

El tallo roto vierte un líquido amarillo que pronto se convierte en naranja intenso. Con él se tintaban las verrugas para eliminarlas.



Flor de trébol rojo



Las hojas y las flores del trébol encarnado (Trifolium pratensis L.) son conocidísimas, es planta muy abundante en los prados de Asturias y bien valorada como alimento para el ganado.
La posesión de hojas con más de tres foliolos se considera un talismán. Se usaba en Cataluña como remedio para las cataratas de los ojos.




Flor de Prunella grandiflora L.


Crece el ramillete de flores de la brunela en los claros de los bosques, en los pastizales, en los prados, en los márgenes de los caminos de Asturias.
Ésta fue fotografiada al borde de una castañeu, en zona húmeda, mezclada con diversas hierbas, a 300 metros de altitud, suelo silíceo y orientación sur. 
Tiene la planta virtudes cicatrizantes, de ahí los nombres vulgares de “hierba de las heridas”, “del carpintero”, “del podador”...




Flor de llantén mayor (lengua de carnero)


Crecen en abundancia en Asturias las dos especies principales del llantén (Platago lanceolata L. y Platago major L.), diferenciadas claramente por las hojas. 
Las poco atractivas flores se reúnen en una espiga rolliza que sobresale del suelo en prados, pastizales, bordes de caminos, claros de bosques… desde marzo a octubre. 
El llantén posee propiedades medicinales y se usaba en afecciones de las vías respiratorias, como anticatarral, en inflamaciones de boca y en el lavado de ojos.

Flor de zanahoria silvestre (Daucus carota L.)

Es muy común encontrar esta pariente próxima de la zanahoria hortícola en los prados y pastizales de Asturias, sobre todo en las partes más húmedas. 

Suele sobresalir en altura entre sus vecinas y este año lluvioso retrasó la floración de su apretada umbela hasta finales de junio. 
Dicen los herboristas que tiene virtudes semejantes a las de la especie cultivada, entre ellas una abundante cantidad de vitamina C. Es antidiarreica, diurética y favorece el bronceado de la piel y su cicatrización.



Flor de vellosilla.


Recibe en castellano esa denominación la planta que da la flor de la fotografía por los abundantes pelillos que tienen sus tallos, también se le conoce por el vernáculo “oreya de ratón”, dada la forma y color de sus hojas. 
Su nombre científico es Hieracium pilosella L., con el apelativo de la especie –“pilosella”- de clara referencia a las pilosidades. 
Crece en Asturias en la parte seca de los prados, de los matorrales, en los claros de los bosques… Desde el punto de vista medicinal se le considera “sudorífera, tónica y expectorante”.


Flor de alfalfa

Los lugares incultos próximos a las carreteras principales en la Cuenca del Nalón (Asturias) están actualmente colonizados por matitas de alfalfa (Medicago sativa L.). La que antes era casi exclusiva planta de cultivo en tierras fértiles, ha pasado a asilvestrada. Ç
Los ramilletes de sus flores poco lucidas adquieren en la “soledad” de la pantalla otra visión. 
Como forrajera goza de mucho aprecio y como medicinal dice el sabio y socorrido Font Quer ser antiescorbútica y antirraquítica; además, tierna, excelente para ensalada.


Flor de geranio silvestre


Los conocidísimos y domésticos geranios tienen varios parientes silvestres que pasan desapercibidos.

Es el caso de la hierba de S. Roberto y del científicamente denominado Geranium rotundifolium L., abundante en toda Asturias, al que pertenece esta pequeña y bellísima flor fotografiada en el claro de un bosque de castaños.




Flor de viborera

La Echium vulgare L. hierba de la víbora, viborera,  viperina... es una plantita muy abundante en Asturias en los márgenes de los caminos, en terrenos incultos y removidos, en ribazos. 

Florece prácticamente todo el año y de la corola salen unos llamativos filamentos de distinta longitud que portan los estambres. Cuentan que los antiguos tenían la planta como remedio para las mordeduras de culebras




Flor de tuberaria guttata L


En lo que fue antigua escombrera de una explotación hullera en Asturias, crece ahora, tras varias transformaciones que dejaron el suelo seco y soleado, un pastizal ralo y bajo entre cuyas especies vegetales está la hierba, desconocida en el entorno, que produce en junio y julio esta pequeña pero linda flor.





Flor de tormentila


La minúscula (8 a 12 mm) flor de la tormentila o sietenrama (Potentilla erecta Hampe) se ve mucho mejor en la pantalla de un ordenador que en el prados, brezales y landas donde crece en Asturias. 

Dice Font Quer que el grueso rizoma fresco -contenedor de un ácido de nombre tan singular como “catecutánico”- se usaba para detener las diarreas y combatir hemorroides.



Flor de aguileña


La Aquilegia vulgaris L. tiene una larga sinonimia vernácula, es conocida en mi tierra de nacimiento como "calzonis del cuquiellu" y en castellano como aguileña. 
Obviamente los nombres hacen referencia al aspecto de su bella flor. La que ilustra estas letras fue fotografiada sobre el pueblo de El Navaliego (Laviana, Asturias) sobre suelos ácidos, fértiles y en el borde de un camino.





Flor de brezo


Conocidos en mi entorno social como “beriz”, los brezos (en este caso me parece que la Doboecia cantabrica o la Calluna vulgaris) son abundantísimos e invasores de las tierras ácidas, pobres o empobrecidas; hasta el punto que en Asturias prados -herencia de “bornaes”- dejados de segar se ven pronto cubiertos por su alfombra. 
Los antiguos herbolarios le atribuyeron propiedades diuréticas.





Flor de vulneraria



Las inflorescencias globulares de las vulnerarias (Anthyllus vulneraria L.) muestran color cambiante (rosa, amarillo, púrpura..) o mezclado, según zonas. 
Pueblan abundantes los márgenes de las sendas y las partes más secas de los prados de Asturias siendo un excelente forraje. 
Como planta medicinal su propio nombre (vulneraria) indica el uso tradicional cicatrizante para tratar heridas, quemaduras, úlceras…



Flor de catalpa

Hace más de un cuarto de siglo, cuando se llevó a cabo el encauzamiento del río Nalón (Asturias) cerca de mi residencia, plantaron una docena de catalpas (Catalpa bignonioides Walter) de las cuales la mitad han sobrevivido a diversos vandalismos, algunos “oficiales”.

 A comienzos de julio las copas de estos árboles, originarios de América, se han cubierto con el blanco de sus flores y el entorno se perfuma de un agradable aroma.



Flor de Oenothera erithrosepala


La Wikipedia dice que el nombre vulgar es onagra y Asturnatura "hierba de asno". Cito con el científico la planta que produce la flor grande y amarilla de la ilustración, planta al parecer híbrida de dos especies americanas, introducida en Europa como ornamental y hoy en Asturias invasora, cada vez más abundante en bordes de carreteras, solares, baldíos… dando muestras de gran capacidad de adaptación.




Flor de calderón


En los prados húmedos de alto Nalón (Asturias), cerca de las corrientes de agua, es frecuente ver en los meses de junio y julio los apretados pétalos de las flores amarillas que nacen solitarias en el extremo de los tallos de los calderones (Trollius europaeus L), unos ranúnculos de montaña que llaman la atención por su tamaño y belleza.

Se tiene por planta venenosa.



Flor de tiraña



Es la tiraña o grasilla (Pinguicula grandiflora Lamarck) planta poco común por lo original de su complemento alimenticio. 

En Asturias crece en la media montaña sobre suelos calizos, muy pobres, con aguas corrientes. Sus hojas están provistas de una sustancia pegajosa donde quedan atrapados pequeños insectos que utiliza como nutrientes.




Flores de milenrama



Crece la milenrama (Achilea milenfolium L.) en Asturias abundantemente por praderas y pastizales. 

Sus diminutas flores contienen numerosos compuestos químicos con propiedades medicinales y se han utilizado desde tiempo inmemorial para curar heridas, recibiendo en Portugal los significativos nombres de "erva-dos-militares" y "erva-dos-soldados".


Flor de estellaria


La blanca y pequeña flor de la discreta Stellaria holostea L. puede observarse en abundancia hasta que acabe el verano en los matorrales y brezales de las montañas de Asturias,


 También en muros, taludes y límites de bosques caducifolios, sobre suelos ácidos, desde la costa hasta elevadas alturas.



Flor de gordolobo


Es el gordolobo (Verbascum pulverulentum Vill.) planta poco deseada y considerada que crece en Asturias abundante y sobresale tanto en los eriales como en los bordes de caminos y lugares frecuentados por el hombre.
Las flores forman una larga inflorescencia muy llamativa.

Se usan en infusión, según Font Quer, para tratar el asma.




Flor de Botón de Oro



Hasta hace pocas fechas lucía en las partes más húmedas de los prados de Asturias el color amarillo acharolado de los abundantes botones de oro (Ranunculus acris L.), y aún ahora se pueden ver, aunque en menor número, en bordes de caminos y claros de bosques próximos a corrientes de agua .





Flor de violeta



La pequeña flor de la violeta (Viola odorata L.), que aparece a finales del invierno en los ribazos soleados, se recogía siendo yo niño en mi comarca asturiana para preparar infusiones con las que combatir catarros. Luego, leyendo a Font Quer, supe que las “hojas se consideran emolientes y la raíz tiene propiedades vomitivas…”.




Flor de cardo

Defendida su vegetación por cantidad de respetadas espinas, este cardo (Cynara cardunculus L.) muestra en los meses de junio y julio sus flores de buen tamaño, muy apetecidas por las abejas, con innumerables pétalos teñidos de rojo fuerte.

Crece en Asturias en lugares incultos, pero en otras partes del país, domesticado en huertas, es planta comestible y alimento dietético.




Flor de madreselva


Palacio Valdés dice en la “Invocación” de La Aldea Perdida que se deje una rama de madreselva (Lonicera periclymenum L.) sobre la tumba del poeta.
Las flores de esta planta de largo tallo leñoso exhalan una dulce fragancia y cambian de un blanco amarillento a un anaranjado o a un rojo a medida que envejece.

Crece por toda Asturias en claros del bosques, en setos...



Flor de falsa melisa


Con el algo complicado pero expresivo nombre científico de Melittis melissophyllum (“amiga de la miel”) denominó Lineo la planta que produce las flores de la ilustración.
Éstas suelen agruparse de a dos, son de agradable olor, atractivas para las abejas y dicen que tienen propiedades diuréticas.
En Asturias crece -entre otros lugares- en los claros de los bosques de castaños.



Flor de “lila de verano”

A mediados del mes de junio comenzaron a florecer las abundantes Buddleja davidii Franchet que crecen en las riberas del Nalón.
Sus inflorescencias cónicas, muy olorosas y llamativas con colores que van del malva al púrpura, gustan a los insectos.
Planta de origen chino catalogada en España como invasora, escapada del cultivo ornamental para el que fue traída a Europa, cada temporada es más numerosa en Asturias, ocupando, además de las riberas fluviales, solares y terrenos abandonados.



Flor de zapatinos de la virgen (cuernecillo)


La flor de esta labiada con nombre vernáculo tan expresivo y que responde al científico de Lotus corniculatus L., tiene encanto.
Aunque frecuentemente amarilla, adquiere algunas veces tonos rojizos. Crecen formando grupos en zonas soleadas y secas y lo mismo se ve en las proximidades del puerto de Tarna, Asturias, (donde se fotografió ésta) que en el litoral.
En tisana se usaban como tranquilizante y para tratar el insomnio.



Flor de xabú



Las tisanas de flores de xabú o benitón, que es como se conoce en mi más próximo entorno social el Sabucus nigra L., fueron remedio habitual en nuestra infancia para catarros, lavados de ojos y problemas digestivos. 
Las olorosas flores las había que recoger la víspera del día de S. Juan para que su efecto fuera el deseado.




Flor de té de huerta

Conocí esta planta (Bidens aurea Sherff), considerada "mala hierba", siendo chiquillo. Invadía algunas parcelas abandonadas y los incultos bordes de los huertos.

Ya mayor me enteré de la procedencia centroamericana, leí sobre sus usos medicinales y encontré contradicción entre su nombre científico específico (aurea) y el escaso "oro" de sus pétalos, apenas teñidos de amarillo, en Asturias.



Flor de carrigüela



En estos días se halla en plena floración la carrigüela o carricuela (Convolvulus arvensis L.). 
Sus blancas campanillas destacan entre las hierbas, por las que trepa en los baldíos y márgenes de las sendas peatonales semiurbanas de estos lugares de Asturias. 
También abunda en los campos cultivados. 
Como tantísimas otras plantas tiene usos medicinales, la infusión de sus hojas frescas es purgante.


Flor de "Linaria triornithophora L."



El complejo nombre científico de la especie de esta conocida hierba se simplifica en Asturias con el descriptivo de "paxarinos" -que se aplica también al Rhinanthus- por la peculiar forma de sus flores. Es frecuente encontrarla en los bordes de los bosques con suelos ácidos.





Flor de pasionaria

 La pasionaria o flor de la pasión (Passiflora caerulea L.) es una planta traída a Asturias como decorativa, totalmente adaptada y en algunos casos asilvestrada.

La que ha dado esta flor crece frondosa, descolgando sus leñosos tallos por una pared, floreciendo cinco meses del año y logrando unos frutos amarillos y ovales con semillas fértiles.




Flor de gamón

Abundante en las tierras de Asturias desde el nivel del mar hasta las montañas, considerado una “mala hierba” que invade pastos y prados, el gamón (Asphodelus albus Miller) dio lugar a una dilatada toponimia y a algún uso médico. 
Su flor se presenta en racimos y vista en detalle tiene encanto.






Flor del cuco también llamada flor del cuclillo


Flor de cuco es el nombre en castellano de la Lychnis flos-cuculi L., planta que sé abunda en Asturias en praderas de siega y pastos, pero cuyo nombre vernáculo ignoro. 

Los pétalos muy estrechos y profundamente divididos parecen deshilachados.





Flor de "todosana"

Con este término castellano tan rotundo dice Font Quer que se conoce al Hypericum androsaemum L., planta bastante frecuente en las zonas húmedas de Asturias, donde se le llama zubón.

El nombre científico de la especie hace referencia a la sangre del hombre (andros=hombre, más aima=sangre). 
Sin embargo, este mismo botánico desconoce su composición.




Flor de malva


La conocida malva (Malva silvestris L.) crece abundante y florece ahora en los bordes de los caminos de Asturias y lugares frecuentados por el hombre.

Sus hojas ya no se usan para las cataplasmas destinadas a acabar con los furúnculos y diviesos, ni sus discretas flores como remedio para “ablandar” la tos.




Flor de crestes de gallu

Conocidas popularmente en Asturias también como ruxiores (ruidosos) y paxarinos, estas amarillentas flores del Rhinanthus serotinus L. 

Llaman la atención por su peculiar forma.

La planta es una semiparásita que vive en los prados y, aunque posee clorofila, está provista de unas raíces chupadoras que dificultan el desarrollo de la hierba a su alrededor.



Flor de centaura

En Asturias crece abundantemente esta hierba (Centaura nigra L.) en prados, bordes de caminos, solares...

Florece largo tiempo y la cabezuela de color marrón sobre la que se abren las flores sin duda inspiró el nombre con el que se conoce en algunas partes: "garbancera" y "botón vaqueiro". 

No es muy apreciada como forraje.

Se usó como antidiabética y tonificante.

Flor de margarita (menor)



Es tan frecuente ver durante casi todo el año el blanco y el amarillo de las flores de la margarita menor (Bellis perennis L.) en los campos de Asturias que, de puro numerosa, pasa desapercibida.

No obstante, un poco de atención nos muestra los "primores de lo vulgar", como en esta fotografía donde está desprovista de todo acompañamiento.




Flor de rapónchigo

El rapónchigo (Campanula rapunculus L.) crece tanto en las praderías como en los suelos ácidos de los claros a media luz de los viejos castañedos asturianos, exhibiendo ahora la acampanada y delicada flor.


Sus largos y finos tallos, en perpetua oscilación, dificultan la fotografía.

Cuentan que, además de medicinal, una variedad hortícola se usa en ensaladas, muy recomendadas para diabéticos.


Flor de hierba de S. Roberto


Los bordes de las innumerables sendas de Asturias están cuajadas en este tiempo de las pequeñas y rosadas flores del Geranium robertianum L., que pasan desapercibidas.

Sin embargo, una mirada atenta hace que se encuentre en ellas una delicada belleza, una sutil perfección.

De los tallos y hojas dicen que tiene propiedades diuréticas.


Flor de fumaria.


En esta época abundan las fumarias (Fumaria officinalis L.) en los bordes de los caminos, mostrando sus ramilletes de pequeñas flores con tonalidad tinta en el extremo.

que su nombre está asociado a un efecto semejante a la que produce el humo en los ojos. Es planta medicinal y se utiliza, en tisana, como tonificante.




Flor de Hipérico


Parece ser que el término hipérico (del Hipericum perforatum L.) significa "por encima de todo", en el sentido de que sus virtudes medicinales son superiores.

En algunas partes de Asturias esta herbácea recibe el sonoro nombre de "hierba de pericón". 

 Siendo niño la vi usar como cicatrizante y remedio para las quemaduras y oí que favorececía la digestión.
Flor de dedalera

He visto estos días cerca de mi casa que los racimos de las dedaleras (Digitalis purpurea L.),-llamadas aquí "estallones" y "restallones"- han comenzado mostrar sus rojas y ventrudas campanillas.
Y ahí seguirán, marchitándose las flores inferiores a medida que vayan madurando las superiores hasta el total agotamiento.

Pura metáfora de la vida.




Flor de lino


El lino (Linum usitatissimum L.) dio lugar en Asturias a un buen número de topónimos, que es lo que queda de un cultivo hace ya mucho tiempo abandonado.
 En las praderas, la planta sigue siendo abundante mostrando su pequeña flor azulada en esta época.





Flores de capuchina


Estas hermosas y llamativas flores de capuchina (Tropaeolum majus L.), conocidas en algunas partes como "flor de sangre", planta originaria de América, se muestra asilvestrada al paseante al borde de un camino, en lugar expuesto al sol y abrigado de los vientos en el  Valle del Nalón, Asturias.
Planta medicinal, se usó para combatir y prevenir el escorbuto.




Flor de amapola


Aunque no muy abundante, no es extraño encontrar en Asturias la humilde y poética amapola (Papaver rhoeas L.) en baldíos y cultivos. 
Dice D. Pío Font que sus pétalos y cápsulas se usaron para combatir la tos en niños y ancianos y para facilitar el sueño.






Flor de "rosa canina" (escaramujo)


En las sebes (setos), pastizales y matorrales de Asturias abunda las plantas espinosas, entre ellas el rosal silvestre (Rosa canina L.) o escaramujo. 
Antiguamente usada como medicinal, sus frutos tienen propiedades antidiarreicas. De ahí el nombre popular en algunas zonas de "tapaculos".


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Algo diferente y bonito. ¡¡¡las flores!!!

Un bello espectáculo para la vista. Ver nacer las flores en un momento con una música superagradable.


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