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jueves, 8 de marzo de 2012

Cosas de la Ciencia: Diversidad de grillos

Los insectos son mucho más diversos de lo que vemos a diario. En la superfamilia de los grillos, los grilloideos, se conocen unas 3700 especies. Esta superfamilia comprende cuatro familias, y de las cuatro tenemos representantes en España (y prácticamente en todo el mundo). La más conocida es la de los gríllidos o grillos verdaderos, con más de novecientas especies. Algo menos conocidos, por su estilo de vida subterráneo, son los grillotálpidos, grillos-topo o alacranes cebolleros, pero aún aparecen en muchos libros por su curioso parecido con los topos. De ellos hablamos hace unos años en “Los inventores del megáfono”. Las otras dos familias, sin embargo, son prácticamente desconocidas.
Los mogoplístidos se caracterizan por las escamas que cubren su abdomen y parte del tórax, parecidas a las de las mariposas. Hay 364 especies en esta familia. La más común en Europa es el grillo de las jaras (Arachnocephalus vestitus), que habita en zonas secas por todo el sur del continente. Los adultos viven sobre árboles, arbustos y hierbas altas, de junio a octubre. Aunque son difíciles de observar, son abundantes, como se puede comprobar sacudiendo las plantas en las que viven.
Más extraños y difíciles de ver son los mirmecofílidos o grillos-hormiga. Como su nombre sugiere, pasan toda su vida dentro de hormigueros. Se conocen menos de cien especies. Son muy pequeños, aplanados y carentes de alas; se parecen a las ninfas de las cucarachas. Pueden ser de color negro, marrón o amarillo; son mudos y carecen de órganos auditivos en las patas. La especie más común en Europa es Myrmecophilus acervorum, que vive en los hormigueros de más de veinte especies de hormigas. Mide 3,5 milímetros de longitud y es de color pardo oscuro con franjas más claras. Los largos cercos, esos apéndices que salen del extremo del abdomen en algunos insectos, son sus principales órganos sensoriales. Los adultos se pueden encontrar durante todo el año; las hembras son capaces de reproducirse partenogenéticamente, sin la intervención de los machos, y las larvas tardan dos años en alcanzar el estado adulto.
Otra especie, Myrmecophilus americanus (que, a pesar de su nombre, está presente en gran parte del mundo), se ha especializado en los hormigueros de la hormiga Paratrechina longicornis. Se alimenta de restos de comida que arrebata a las obreras, a las que incluso obliga a regurgitar comida gracias a su parecido en forma y tamaño con la parte posterior del abdomen de la reina.
Dentro del orden de los ortópteros, que agrupa a grillos y saltamontes, hay otros grupos que reciben el nombre común de grillos sin pertenecer a los grilloideos, como los grillos de las cuevas, los grillos-camello, los grillos-topo pigmeos y los grillos de matorral.
Los grillos-topo pigmeos son parecidos a los grillos-topo, aunque no están estrechamente emparentados con ellos, sino que son parientes de los saltamontes. Ninguno mide más de dos milímetros de largo. Viven en los túneles que excavan, y se sabe poco de su biología.
Los grillos-camello y los grillos de las cuevas forman la familia de los rafidofóridos. Como su nombre indica, viven principalmente en cuevas y ambientes similares, húmedos y oscuros; frecuentemente se instalan en sótanos, invernaderos, etc. Se caracterizan por su cuerpo rechoncho y giboso, sin alas, y por sus patas y antenas largas y frágiles. Los palpos, un par de apéndices bucales, son también largos, y casi parecen patas, lo que haría un total de ocho; pero no hay que confundirlos con arañas. Llegan a medir hasta cinco centímetros de longitud, diez incluyendo las patas. Las patas traseras son especialmente largas, y les permiten dar grandes saltos. Como viven en lugares oscuros, su sentido de la vista es pobre; los rafidofóridos se sirven de patas y antenas para orientarse por el tacto. Si se sienten amenazados, saltan hacia el origen de la amenaza. Sin embargo, son completamente inofensivos. Cuando les falta el alimento, llegan a comerse sus propias extremidades, aunque no son capaces de regenerarlas.
El grillo-camello de los invernaderos (Diestrammena asynamora) es una especie de origen asiático que se ha expandido por los invernaderos de todo el mundo. Aunque se le considera un intruso indeseable, es más beneficioso que perjudicial, ya que es un carroñero que se alimenta principalmente de insectos muertos.
Los grillos de matorral forman la familia de los tetigoníidos (Tettigoniidae). Se parecen a los saltamontes, de los que se diferencian por la longitud de las antenas, largas y flexibles en los grillos de matorral (de ahí que también se les llame saltamontes longicornios), mientras que en los saltamontes son cortas y rígidas.
Otra diferencia es la forma de producir sonido y la posición de los órganos auditivos. En los grillos de matorral, el sonido se produce mediante el frotamiento de los élitros, el par de alas anteriores endurecidas, uno contra otro, mientras que los saltamontes lo hacen con las patas. Los órganos para la audición, que se llaman órganos timpánicos, se encuentran en el abdomen en el caso de los saltamontes, y en las patas delanteras en los grillos de matorral. En realidad, los grillos de matorral, como indica su nombre, son parientes más cercanos de los grillos que de los saltamontes.
Algunas especies de grillo de matorral son herbívoras, mientras que otras son depredadoras y se alimentan de otros insectos, caracoles o incluso pequeños vertebrados, como serpientes y lagartos. Los más grandes pueden infligir una mordedura dolorosa, aunque casi nunca atraviesan la piel.
En general son los machos los que producen sonido, pero en algunas especies también las hembras pueden hacerlo. Hay especies nocturnas y especies diurnas. Durante la cópula, el macho transfiere el esperma a la hembra en una cápsula llamada espermatóforo, que lleva unido un “regalo nupcial” llamado espermatofilax, una masa gelatinosa cuya función no está clara. Tradicionalmente se había pensado que era alimento para la hembra, pero realmente su valor nutritivo es muy bajo, y bien pudiera ser que su función sea simplemente entretener a la hembra para que no se coma el espermatóforo y para que tarde más en aparearse con otro macho.
En ciertas regiones de Asia y África, algunas especies de grillo de matorral se consideran una exquisitez.
El saltamontes costero, Platycleis affinis, un grillo de matorral de la región mediterránea, ostenta el récord del mundo de tamaño relativo de los testículos. Éstos representan el 14 % del peso total del insecto. Pero no se sabe para qué le pueden servir unos testículos tan grandes.
Las hembras de los grillos de matorral se distinguen perfectamente por su enorme ovopositor, una prolongación alargada del abdomen, en forma de espada, que les sirve para poner los huevos. Éstos son normalmente ovalados, y se depositan en fila de uno en uno, en el suelo, en grietas de la corteza de los árboles, o en hendiduras que abren en los tallos de las plantas.
Yo siempre había creído que los grillos de matorral se llamaban también chicharras. De hecho, así los llaman en algunos libros. Pero en otros sostienen que es incorrecto llamarlos así, ya que chicharra, y en esto está de acuerdo el Diccionario de la Real Academia, es sinónimo de cigarra, que es un insecto totalmente distinto; las cigarras ni siquiera son ortópteros, son hemípteros, como las chinches. Pero creo que voy a seguir llamando cigarras a las cigarras, y chicharras a los grillos de matorral. No me parece justo que unas tengan dos nombres, y los otros ninguno. ¿Qué os parece?
(Germán Fernández, 04/2017)

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