Bienvenida ... Bienvenido...gracias por visitarme...

sábado, 9 de enero de 2016

Correspondencia de mi amigo Julio Velasco ... #TARNA



TARNA

S.M.R.A., 21 de febrero de 2018.


Más que nunca, dedicado a usted.


D. José Manuel:

Dicen, quienes de esto saben, que el escrito que documenta el “acta de confirmación” de la existencia de la “villa” de Tarna (Caso-Asturias) es una cesión que hace en 1142 el rey Alfonso VII a favor un tal Martín Díaz, aunque su nacimiento debe ser muy anterior. 

Sitúase la “villa” a pie de puerto, en la exigua llanura en la que el jovencísimo Nalón -descendiendo quinientos metros en media docena de kilómetros- comienza a serenarse. Luego, aparecerá en los escritos más que nada para dejar constancias de desgracias: guerras, catástrofes naturales, prontas destrucciones y lentas reconstrucciones.

Al viajero que llega hoy a Tarna le llama la atención su entorno y, singularmente, su urbanismo extraño, que lo hace tan distinto de las aldeas, con esas calles trazadas a cordel, esos inmuebles semejantes, ese diseño funcional...


El paisaje, mírese desde donde se mire, es impresionante. Bosques extensísimos en las laderas, elevados picos, roquedos próximos y lejanos, prados y pastizales hoy invadidos por el matorral.

Del paisanaje sólo tenemos usted y yo que decir alabanzas. Viviendo en un paso obligatorio y penoso para los caminantes son hospitalarios. Históricamente emigrantes estacionales con sus ganados o por su oficio, pueblan hoy tres continentes y se hicieron adaptativos, observadores, emprendedores y prudentes. 

Por pobres fueron comprensivos y honrados. Por convivir estrechamente en un entorno cerrado desarrollaron obligatoria solidaridad.


Sé que hablo por los dos, puedo hablar por los dos, al afirmar que los habitantes de Tarna fueron durante un tiempo nuestros excelentes vecinos.


Salud.

Julio Velasco

Página toda correspondencia: https://allumar.blogspot.com.es/p/correspondencia-de-mi-amigo-julio.html

Hechos históricos de un día como hoy

Los inventos: El tornillo de Arquímedes

El tornillo de Arquímedes 
La invención de este tornillo se le atribuye al pensador griego Arquímedes de Siracusa en el siglo tercero. El supuesto de que esta atribución fuera realizada en el siglo sexto antes de Cristo por el rey babilonio Nabucodonosor, por el Dalley asiriólogo o pre-Egipto helenístico fue refutada por la falta de evidencia literaria y arqueológica del tornillo antes del 250 a.C.
El tornillo de Arquímedes consiste en un tornillo (“superficie helicoidal que rodea a un cilindro”) dentro de un tubo. El movimiento de este aparato suele ser gracias a un molino o por trabajo manual. Gracias a que el tornillo rota, este hace que el líquido que se encuentra debajo ascienda por la superficie helicoidal que lo rodea. Su uso fue principalmente para sistemas de irrigación y para sacar agua de minas u otros sitios poco accesibles. Tenemos que tener en cuenta que no es necesario que el tornillo y el tubo estén sellados herméticamente mientras que el agua que consiga subir sea considerablemente mayor a la cantidad de agua que se cae de nuevo. Además, si existe agua que se cae de una sección, caerá encima de la siguiente que probablemente haga que suba de nuevo. En algunos diseños, el tubo que rodea al tornillo también rota a la vez que este en vez de quedarse fijo. El tornillo podría ser sellado con resina o algún otro adhesivo en su parte exterior. También puede fundirse sobre una pieza de bronce. Algunos investigadores afirman que este sistema es el que se utilizaba para el riego de los jardines de Babilonia, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Tenemos descripción de los que usaban los griegos y romanos, ellos se valían de la fuerza humana para ponerlos en movimiento en la carcasa, de forma que todo era una pieza.

24 Curiosidades sobre el Universo 1


Para ver otros inventos: http://allumar.blogspot.com.es/p/los-inventos.html

Datos personales

Mi foto
Siero, Asturias, Spain
http://allumar.blogspot.com/